sábado 29 de septiembre de 2007

Las hojas secas

Llega el fin de semana con los primeros resabios del otoño. Esta mañana, al salir a la calle, me sorprendió un viento gris y un amago de tempestad de hojas muertas. No hay más que hablar: estamos en otoño. La primera señal de alarma llega a los armarios, donde nada está donde debería estar, y uno intenta apañarse com camisetas y vestidos que han dejado de ser útiles.
Septiembre arrastra lo poco que quedaba del verano, y nos deja amenazas de lluvia y noches que han dejado de ser cálidas.
Me he comprado un traje de chaqueta sublime, y un abrigo en Zara que no necesitaba, pero era tan barato que no pude resistir la tentación. He rescatado de su caja unos zapatos que compré en Roma el año pasado, y empiezo a pasar revista a los jerseys de cuellos vuelto (la mitad, llenos de bolas) y las camisas de manga larga. Tengo que enfrentarme con la dura misión de guardar la ropa de verano y sacar la de invieno, y sé que lo haré preguntándome por qué la casa en la que vivo no tiene diez armarios, para ahorrarme el mal trago en cada cambio de temporada.

Veo en un diario digital la foto de la niña marroquí que no era Maddie, y me pregunto si esa cría guapísima no acabará siendo también un daño colateral en toda esta oscura historia. Por lo pronto, a la niña y a su familia ya les han despojado de su anonimato. Su mundo particular ha sido invadido por elementos ajenos. La pequeña, que mira a la cámara con un recelo en el que parece haber algo de rencor, no sabe que la suerte la ha arrancado del desconocimiento. ¿Acabará la cosa ahí, en una foto? ¿O alguien querrá convertir a la niña y a su familia en una nueva atracción para esta feria desmadrada en la que se han convertido los medios?
Lo dirá el tiempo, o la suerte. Mientras, las preguntas siguen flotando sobre el misterio Maddie.

Veo otra foto de un joven quemando un retrato del rey. No me importa el conato de holocausto. No me importa el gesto en sí. Me aterra la cara desencajada del chico, la rabia profunda que hay en su gesto, en su mirada, en su boca. no tiene más de veinticinco años. Le queda toda la vida por delante. Está en la universidad, así que al menos intelectualmente pertenece al privilegiado grupo de los que acceden a los estudios superiores. Es libre para todo, incluso para hacer algo que en principio es ilegal. Pero despide odio por todos los poros. No sé que está pasando, pero no me gusta. No me gusta nada. Y por eso prefiero dedicarme a pensar en el otoño.

jueves 27 de septiembre de 2007

La sonrisa de Atticus Finch

Hace dos días, Antonio del Real me llamó para que me uniese al equipo de la película "La conjura de El Escorial", de la que soy guionista, en su presentación en el Ayuntamiento de Madrid. Los directores no suelen contar con los guionistas, pobres chupatintas a los que se marea, se explota y se malpaga antes de dejarlos caer en el olvido. Pero Antonio del real es un buen tipo, y generoso, y dice que sin guión no hay película, y que el guionista tiene mucho que decir. Así que me invitó a la presentación, y allí me fui, a compartir cartel con actores que había visto en las películas.
Estaba Juanjo Puigcorbé, que interpreta a Felipe II. Estaba Jurgen Platsow, uno de los protagonistas de "El hundimiento". Estaba Joaquim de Almeida, y Jason Isaacs, cuya mirada azul e inquietante hace de él el mejor Antonio Pérez que hubiese podido soñar. La semana que viene aterrizará Julia Ormond, la princesa de Éboli, preparada para atropellarnos con preguntas sobre un personaje que la tiene entusiasmada.
Junto a ellos había un tipo de estatura mediana, ojos de un azul intenso y cabello arrubiado que me recordó a alguien, sin saber a quien. Le escuché hablar en inglés y de inmediato le descarté de entre mis conocidos. Antonio del Real se acercó entonces y nos presentó: "Es Tony Peck, Marta, el hijo de Gregory, que me está ayudando con la distribución en Estados Unidos". Le miré unos segundos, y le encontré dolorosamente distinto a su padre: no tiene la apostura incomparable del eterno galán, ni tampoco aquella mirada que salía de los ojos pequeños y oscuros de Gregory Peck. Nos dimos la mano, y Tony Peck sonrió. Entonces se obró el prodigio: era la sonrisa inmortal de su padre. Recordé de golpe al abogado de "Matar a un ruiseñor", al corresponsal golferas de "Vacaciones en Roma", al periodista deportivo de "Mi desconfiada esposa". Tony Peck sonreía, y su padre regresaba. Antonio le dijo que era la guionista de la película, y un hombre apellidado Peck me dio un abrazo y me dijo que mi guión era "Wonderful, wonderful, wonderful".
Hablamos un rato, no recuerdo de qué, pero volví a casa con la sensación de que el mundo está lleno de momentos extraordinarios que nos aguardan quien sabe donde. Yo acababa de vivir uno cuando, tras tantos años de soñar con ella, había tenido, durante unos segundos y para mí sola, la sonrisa de Atticus Finch.

lunes 24 de septiembre de 2007

La ofensa

Tomo prestado el título de este post de la magistral novela de Ricardo Menéndez Salmón, publicada por Seix Barral, que recomiendo a todo el que no la haya leído.
La expresión viene al caso para tratar la maniobra del ayuntamiento de ibiza, que permite la instalación en un espacio público - una iglesia, por más señas- de una serie de obras de arte (¿?) alguna de las cuales ofende gravemente a la comunidad católica. No es cuestión de tacchar a nadie de tiquismiquis: la imagen de un papa siendo sodomizado es ofensiva y denigrante para los seguidores del Papa, para los amigos del Papa, para los empleados del Papa, para los admiradores del Papa. En fin, para muuuuucha gente. Más aún si la ofensa se produce en un local tan directamente vinculado a la Iglesia de Roma.
Vamos por partes: en primer lugar, no siento una especial simpatía por la Iglesia como institución. Decía un tío mío, "yo creo en Dios, pero no en el personal". Me apunto a la idea, porque no me gusta en absoluto como funciona el rollo vaticano, ni que el Papa esté más preocupado por el uso de condones que por el avance del sida.
Dicho esto, reclamo un respeto extremo a las creencias de cualquier persona, sobre todo viniendo de los poderes públicos, donde la libertad de expresión debe ejercitarse en comunión con la salvaguarda de las sensibilidades de todos.
Se nos ha enseñado a respetar a las minorías espirituales, cosa necesaria, pues durante demasiado tiempo la gent se creyó con derecho a cachondearse de los budistas, los judíos ultraortodoxos o los Hare Krishna. Pero parece que protegiendo a las religiones minoritarias - en españa, todas, excepto la católica - alguien se ha olvidado del respeto debido también a una inmensa mayoría que comulga con los preceptos del catolicisimo. Es decir, que pitorrearse de un mormón es una falta gravísima, pero hacerlo de un católico no tiene importancia.
¿La concejala de cultura (¿?) del ayuntamiento de Ibiza hubiese tolerado la exposición de unas imágenes que insultasen la religión musulmana? Me apuesto cualquier cosa a que no. Recordemos la que se lió el año pasado con las caricaturas de Mahoma, y al fin y al cabo era un medio de comunicación privado quien las exhibía. La cosa pública, señora concejala de lo que sea, tiene que ser más escrupulosa y más fina a la hora de entender la libertad de expresión.
Los obispos están que trinan, y hacen bien. Los católicos ibicencos están que trinan, y es comprensible. Yo, que no soy precisamente el mejor ejemplo de una persona religiosa, también estoy que trino.¿Y los aguerridos defensores del respeto a las minorías, a la libertad religiosa? Calladitos y en sus casas. Debajo de la misma piedra en la que se metieron los del Nunca Máis cuando ardieron los montes gallegos. Así da gusto ser progre.

domingo 23 de septiembre de 2007

En Blanco

Menos tiempo del deseado para hacer muchas cosas. El viernes lo pasé en Córdoba, dando un talles literario a quince jóvenes con ganas de hacer cosas. Me gusta trabajar con gente que tiene verdadero interés por escribir. En la sesión, que dura cuatro horas, se muestran atentos, plantean preguntas, se ponen serios cuando hacen los ejercicios. Al final, nos hacemos una foto todos juntos y me dicen que "lo han pasado muy bien". Ahí está la clave. Si esto no te divierte, es mejor que lo dejes.
Ayer pase´la máñana en Toledo. El Ave te lleva, como en un suspiro, del centro de Madrid a las inmediaciones del Alcázar, felizmente reconvertido en Biblioteca. Me acompañan en el viaje dos buenos tipos: el editor Juan Tejero, que publica espléndidos y apasionados libros de cine, y el director teatral Juan Carlos Pérez de la Fuente. El madrugón nos deja rachas de mal humor, pero nos llevamos bien y nos reímos.
Ya en Madrid, lectura y descanso antes de salir adar un paseo en busca de La Noche en Blanco. La lluvia desluce parte de las actividades propuestas, pero hay un placer adicional en ver las calles abarrotadas de gente, a familias enteras con niños encantados por la novedad del trasnoche. Hay gente que lleva siglos sin salir tras la puesta de sol, y hay en sus caras la señal luminosa de la excitación, del experimento. Todo el mundo se divierte, a pesar de las colas, a pesar del mal tiempo. Regreso a casa con una cierta sensación satisfecha.

miércoles 19 de septiembre de 2007

Burbujas

Lo leo en la red: Martin Scorsese rodará en Nueva York el spot de Freixenet de este año. Scorsese y Nueva York. Ay, quien fuera burbuja. Y eso que el cava me sienta como un tiro.
Me gusta el cine de Scorsese, aunque la película que le dio - por fin - el óscar no sea lo mejor que ha dirigido. Pero me cae bien por muchas cosas, por el aire pacífico que tiene incluso después de rubricar algunas de las escenas más magistralmente violentas del cine contemporáneo.
Scorsese es el padre de dos cintas que me apasionan: "La edad de la inocencia" y "Gangs of Nw York". Son dos películas prodigiosamente contrapuestas, excepcionalmente paralelísticas: una retrata el Nueva York de la marginación y los bajos fondos, las pasiones sin tamizar, las bellezas agrestes y la casquería de un individuo al que llaman con toda justicia "El carnicero". En la otra, el director hace una soberbia adaptación de una novela exquisita de Edith Wharton, y ofrece le mejor daguerrotipo el Nueva York sofisticado y elegantísimo que conoció la autora. La sangre y los manteles de hilo. La cerveza irlandesa y el champán - que no el cava - . La fruta podrida y la repostería francesa. Y llevando la batuta, Scorsese el genial de la mano del no menos genial Daniel Day Lewis, que puede ser a la vez matón de banda asesina o atormentado caballero atrapado por los convencionalismos de una época irrepetible. ¿Qué cantidad de talento hay que tener para firmar dos historias tan rematadamente distintas, y hacerlo en ambos casos tan rematadamente bien? ¿De que está hecho Daniel Day Lewis? O, mejor aún ¿qué estrategias de realizador emplea Scorsese para que nos creamos igual al Carnicero y al evanescente Newland Archer?
Los del cava han hecho pleno. Scorsese, Nueva York, Navidades blancas o no. Y cine en estado puro. De eso están hechos algunos sueños. Y también, a veces, algunos anuncios.

martes 18 de septiembre de 2007

Las madres terribles

La semana pasada en Baeza, un tema copó buena parte de las conversaciones de mis invitados al curso que dirigía en la Universidad: el llamado "caso Maddie". Hablábamos de indicios, de pruebas, de contradicciones, de fallos. Sólo en una cosa nos pusimos de acuerdo: los padres son, sino culpables, sí al menos responsables de la desaparición de su hija.
Después del mío, Inglaterra es el país en el que más tiempo he pasado. En ningún otro lugar del mundo he visto por la calle a tantos niños solos, al albur de un desaprensivo o de su propio despiste, que podía haberles hecho acabar bajo las ruedas de un automóvil. No hablo de preadolescentes, ni siquiera de chiquillos de ocho años. Hablo de críos de cuatro, de cinco años, que cruzaban solos las calles, que iban y venían del colegio, que entraban en tiendas y en parques públicos investidos del aura de edad adulta que sólo tienen los chavales acostumbrados a estar solos. Rcuerdo a un mocoso de apenas seis años que capitaneaba un pqueño grupo de pequeñajos como él, y el tono de autoridad con el que hizo sentarse a sus acompañantes mientras él pedía las hamburguesas en el McDonalds. O a una niña de poco más de doce meses que estuvo al menos una hora durmiendo sola en un coche mientras la temperatura exterior bajaba de los cero grados. Puede no ser justo establecer catgorías, pero puedo afirmar por mi experiencia que los padres ingleses son extremadamente tranquilos. Y ese comportemiento puede explicar es que una pareja ilustrada deje sólos a dos bebés y a una nena de cuatro años para irse a cenar a un lugar lo suficientemente lejano como para que no se pueda escuchar un grito, un lloro, una llamada de auxilio. La flaca excusa de que se levantaban cada media hora para comprobar que los críos estaban bien me parece propia del mal pagador. No hace falta pensar mucho para exponer un amplio catálogo de cosas horribles que pueden ocurrir en media hora a tres niños tan extremadamente pequeños.
No todas las madres son como mi madre. Y no voy a entrar a valorar la serenidad de la mamá de Maddie, - que empieza a parecerme monstruosa - ni las frases que entresacan de su diario. Pero recordemos siempre a los padres y las madres terribles, que existen y habitan entre nosotros.
Esta semana, en Baeza, leí "No hay cielo sobre Berlín", de Helga Schnaider. La madre de Helga la abandonó cuando tenía cuatro años para unirse a las SS hitlerianas. Su infancia quedó destrozada por la ausencia de la madre, que trábajó con gran aprovechamiento en los campos de la muerte, mientras Helga y su hermano Peter se morían de hambre y de miedo en el Berlín de 1943.
Existen las madres terribles. Lo fue la madre de Hlga, y no sé hasta qué punto lo es la madre de Maddie. Pero, mientras esas historias surgen en la muy desarrollada Europa, a muchos kilómetros de aquí, en un poblado miserable de la India, hay madres que han vendido un riñón pra poder alimentar a sus hijos. Les pagaron novecientos euros a cada uno. Por cierto, ningún padre se avino a firmar el mismo trato...

lunes 17 de septiembre de 2007

Los perros ladran

Ya habréis visto los lectores habituales la incidencia de mi último post, y, sobre todo, la cascada de insultos talibanes con que se me obsequia. No voy a decir que me sorprende: sé como funcionan estos tipos: yo hablo y tú te callas. Yo te insulto, pero no se te ocurra contestarme.
He entrado tres veces en la página web a la que hacía referencia (no pongo su nombre porque no me da la gana). Una fue por equivocación. Otras dos, porque me remitieron a ella unos amigos, alucinados por lo que sobre mí acababan de leer. Nunca he encontrado en la dichosa página otra cosa que no fueran insultos, descalificaciones, faltas de respeto. A lo mejor tuve mala suerte. a lo mejor los usuarios del sitio son gente pacífica, educada y respetuosa, y en esas tres ocasiones habían entrado los pirados de turno, que todo puede ser. Si es así, mil perdones a aquellos que se pudieran sentir ofendidos por mis comentarios. Pero, la verdad, no creo en ese extremo, de la misma forma que no creo en cuentos de hadas. En esa página se me insulta a mí de la misma forma que se insulta a otra gente. Conmigo la tomaron desde el mismo día en que fui finalista del premio literario más codiciado de las letras españolas (sí, ya sé que hay quien no quiere el Planeta, quien lo critica y lo denosta, pero yo estoy encantada de que me haya tocado la pedrea) y aproveché para criticar la política de la Xunta de Galicia con respecto al castellano. Ese fue el principio de todo.
Los insultos que han vertido los talibanciños en mi blog son sólo un aperitivo de los que me dedican en el suyo. Porque los miembros del fascio enxebre no discuten, ni dialogan, ni cuestionan. Insultan, y fuera. ¿Qué no estás de acuerdo conmigo? Eres imbécil. ¿Qué criticas lo que yo hago? Eres imbécil. Eso sí, no te atrevas a utilizar mi modus operandi, porque aquí los que insultamos a ritmo de gaita somos nosotros.
Algunos lectores de mi blog, con buena intención, me mandan mensajes a mi correo personal: "pasa de ellos", "como si no estuvieran", "si les pica, que se rasquen", "déjales, pobrecitos". La verdad es que esa fue la primera intención. Y luego me di cuenta de por qué estos tipos están crecidos. Porque las personas normales hemos adoptado esa actitud con respecto a sus bravuconerías y su catálogo difamatorio: pasar de todo, hacer como si nada, si ya sabemos como son, cosas de ellos. Y es por esa actitud (que yo misma adopté durante mucho tiempo) por lo que esa gente ha llegado a creerse dueña de ley y palabra y, sobre todo, guardianes del tesoro de la cultura gallega. El monstruo, amigos, lo hemos creado entre todos.
En lo que a mí respecta, os tempos son chegados. Empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Y revolvámonos. Como no están acostumbrados, pierden la cabeza, y no hay más que ver las intervenciones en mi blog. "pero ¿como se atreve esta tía a contestarnos? A nosotros, nada menos, que somos los de díjolo Blas, punto redondo..."
Los primos galaico portugueses de Bin Laden se han acomodado en el silencio de los demás. Cuando les contestas, reaccionan como hidras, y te dicen aquello de "oye, que nosotros somos mil". ¿Mil? ¿Mil? Mil personas son muchas para cualquier acontecimiento violento: mil tíos quemando coches son muchos tíos, igual que mil tíos haciendo pintadas, destrozando unos grandes almacenes o arrasando un restaurante. En términos civilizados, mil tipos no son nada. Mil lectores no son suficientes para que funcione un libro. Mil oyentes no levantan la audiencia de un programa de radio. Mil compradores de un periódico medio lo convertirían en un fracaso. Mil espectadores de un programa de televisión no bastarían para mantenerlo en antena. Pero ellos son mil, están cabreados, y como lo del debate pacífico no les interesa, sacan la cabeza y se ponen a insultar.
Es posible, incluso probable, que dentro de los visitantes de esa web haya personas de otro pelaje. Gente con ideas distintas a las mías pero no menos respetables que las que yo defiendo. Con esas personas me parecería nteresante hablar y discutir. Pero los que sacan la cabeza son siempre los mismos: gente violenta, maleducada, grosera, zafia, que además suele hablar en plural para aclarar que sus insultos están sostenidos por una mayoría de mil personas. No conozco muchos foros así, con ese nivel de difamación ni de palabras alteradas.
Yo les he contestado como me ha parecido, y, desde luego, desde mi página, que para eso la tengo. La reacción ha sido rápida e incendiaria. Hay faltadas para todos los gustos, la mayoría bastante poco originales. Reconozco como francamente ingeniosa la de tres que me invitaban a hacer un viaje a Marruecos para tocar la flauta. Esos tenían gracia. Los demás, más bien ninguna. Hubo uno que dudaba de mi capacidad como escritora por el mal uso que hacía de la barra espaciadora, confundiendo así literatura con mecanografía. Otro me llamaba parásita por haber pasado dos días en un barco ruso. Otro cenutrio decía que tenía "l riñón bien cubierto", como si me hubiese tocado una primitiva, o la herencia de un tío de América. Y luego hubo un mentecato que se enredó en no sé que historias de gente que no puede dormir en hoteles buenos mientras yo comento que no me gusta la decoración del Bahía de Vigo. No sé que tiene que ver el tocino con la velocidad, pero me temo que aunque la decoración de mi hotel me pareciese sublime, seguiría habiendo gente que duerme en pensiones. Cosa que, por cierto, tampoco es culpa mía.
En fin, lo dicho... yo a lo mío, ellos a lo suyo, y que sepan que cuando coincidamos en el camino pienso seguir contestando a sus baladronadas, a sus chulerías y a sus provocaciones simpre que me apetezca y en los términos que yo elija. No srá suficiente para pararles los pies - ya sabemos que están crecidos - pero me basta con concertirme en una piedra en sus zapatos.
Y a vosotros, a los míos, a la gente normal, que no está resntida, ni cabreada, ni jodida por la situación de otros, que no sabe de qué va eso de la envidia; a vosotros, Diego, Cova, Carmen, Tere, Rever, Isabel, Víctor, Pablo, Tensi, os agradezco vuestra compañía y vuestras palabras de afecto y os recuerdo el proverbio árabe: "mientras los perros ladran, la caravana sigue avanzando".

jueves 13 de septiembre de 2007

Basura

Un amigo me manda, entre ofendido y alucinado, el enlace de un blog dondese me insulta despuésde que los grupos municipales lucenses me eligiesen por unanimidad pregonera delSan Froilán. Al parecer, sólo podría subirse al balcón de la casa consistorial alguien avalado por su dedo ominipotente. vamos, que ni les sirven las bendiciones que me ha otorgado el mismo BNG
Conozco el blog desde hace tiempo, pero sóloentré una vez, no por nada, sino porque no me interesa lo que dicen. Son un triste grupúsculo de representantes del por mí llamado "fascio enxebre", que se dedican a insultar a todo el que no piense como ellos - utilizando, por cierto, un gallego nefasto -, a lamentarse de su triste suerte y, sobre todo, a poner a parir a cualquiera que sea más listo - guapo - inteligente - feliz - exitoso - profesional que ellos. Dada la mediocridad del personal, acasi todo el mundo. ¿Me molestan estas cosas? No, en lo que a mí respecta. Les observo con lacuriosidad que el entomólogo dedica a ibservar a los escarabajos, como ejemplo de la pobreza mental humana, que por fortuna no abunda. Vamos, que estos sonejemplares raros.
Según dicen algunos visitantes del blog, conmigo suelen tomarla a menudo. Ellos sabrán por qué,y vosotros y yo también. Si mi abuela viviese, me diría aquello de "si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría".
Mi amigo se escandaliza porque me llaman "pija", porque bien conoce mi historia personal y profesional,y nose acerca a ese arquetipo. El problema, querido, es que para estos pobres prendas es un pijo todo aquel que se lava el pelo más de una vez al mes, y así no se puede.
El blog de marras es un ejemplo de lo que yo no quiero para un blog. No es un foro de intercambio, sino un territorio donde ungrupo de unipensadoresse lamen las heridas y se animan unosa otros en sus carraxes personales.
Haydos que me llaman "lixo", que en gallego quiere decir basura. Y de repente lo eo claro: quien está detrás del blog es la mismísima bruja Lola.
Pues nada, que lo disfruten. Loque es conmigo, tienen tema para rato.

miércoles 12 de septiembre de 2007

Desde Baeza

Escribo desde un patio de arcadas livianas, de columnas delgadas como juncos. Hay una fuente son surtidor en el centro, y cuatro naranjos cargados de fruto. La ciudad es imposible de puro hermosa.
Espero el momento de empezar otra clase mientras intento resolver con el móvil y el email, media docena de contratiempos que han surgido a última hora: una frase que sobra, una foto que falta o que no falta, el teimpo que corre, unos libros que no están donde debieran. Noto la tensión en el estómago, y casini escucho caer el agua de la fuente
Me llaman de una revista para invitarme a hacer un viaje de lujo a Barbados, y como un fogonazo veo en la cabeza las playas blanquísimas de la isla de Santa Lucía. Voy a decir que sí cuado recuerdo de golpe que me acecha el peligro de convertirme en ejemplo del escritor que no escribe, que organiza su vida en tornoa idas y venidas, viajes, conferencias mejor o peor pagadas, vuelos transoceánicos y demás. Me espera mi novela, me espera mi trabajo, del que vivo y que me gusta. Digo que no a la oferta tentadora, y escucho las burlas cariñosas de Fernando, de Luisa, de Marcos, de Nico, de Martín. ¿Quien quiere estar en Barbados pudiendo estar en casita, delante del ordenador? ¿Quien quiere comer langosta, pudiendo cocinar lentejas?
Acepto las rechiflas de mis amigos -presumo de ser buena perdedora -y renuncio de mala gana a lo que quiero y no debo.
Es mediodía, sopla un aire fresco que es ya de otoño, y en un patio plateresco de Baeza sigue cayendo el agua en la fuente.

lunes 10 de septiembre de 2007

Pregonera

Sólo unas líneas para hacer saber a mis blogueros que el Ayuntamiento de Lugo me ha elegido como pregonera de las Fiestas de San Froilán.
no soy capaz de explicar la ilusión que me hace, la gratitud que siento. Pondré todo de mi parte para estar a la altura.
Ha sido un año memorable, pero este honor final le pone el mejor de los marcos. Gracias a todos lo que me ayudaron, a los que aprobaron mi nombre, aun no compartiendo todo lo que pienso y lo que digo. Esta es la verdadera tolerancia. Un abrazo, y hasta mañana.

domingo 9 de septiembre de 2007

Maletas

Vuelvo a marcharme. me voy a Baeza, a dirigir un curso de la Universidad de verano de Andalucía. Me hace ilusión, pero también confieso que estoy aterrada ante la posibilidad de que algo no salga como es debido, pues soy yo la responsable última de todo.
Intentaré hacer algún post desde allí, pues el hotel - que es precioso - tiene wifi. Me esperan veinte alumnos de los que aún no sé nada. Como me ocurre siempre que tengo que conocer a participantes de un curso, estoy inquieta y hasta nerviosa.
Mi tren sale en hora y media, y tengo que prepararme para salir.

sábado 8 de septiembre de 2007

Cine, cine, cine cine...

... más cine, por favor. Del bueno, si es posible. Se prepara el estreno en España de una peli tituada "Sin reservas" y protagonizada por la señora Douglas, o sea, Catherine Zeta Jones. Se habla de "comedia de altura", y no pongo el duda el despliegue de medios que la industria americana hab´ra puesto en esta historia. Pocos sabrán, sin embargo, que la peli en cuestión es el "remake" de una cinta titulada "Deliciosa Martha", coproducción italo - germana estrenada en 2004 y que pasó por nuestras pantallas sin hacer ruido, a pesar del trabajo redondo de su directora y guionista, Sandra Nettelbeck, y de su actriz principal, la sólida Martina Gedek, a quien daba réplica el adorable Sergio Castellito. Por cierto, el actor y director (recordáis ¿"no te muevas"?) ´bordaba también su papel en otra comedia italiana con su correspondiente "remake" hollywoodiense. Hablo de "El último beso", de Gabrielle Munzino, que os recomiendo si la habéis visto. Su homóloga "The last kiss", cuenta la misma historia, pero con trasfondo de pijos americanos, cuando el aire mediterráneo del pijo italiano sentaba tan bien a la primera versión. Y, desde luego, dudo mucho que la guapísima y super sexy Rachel Bilson (conocida por su trabajo en "The O. C." haga olvidar a la espléndida, dulce y auténtica Giovanna Mezzogiorno. El papel que bordaba Stefania Sandrelli en la versión italiana lo hace en esta Blythe Danner, y tengo que confesar mi debilidad por la mamá de Gwynneth Paltrow que, es verdad, se ha especializado en personajes tipo "madre no hay más que una".
El lunes empieza a rodarse "La conjura de El escorial", película en la que trabajé como guionista. Antonio del Real, el director, me llama hoy para hablar de cambios en un personaje, pero ni él ni yo vemos claro las variaciones que sugiere la actriz que lo va a encarnar. Parece que, de momento, las cosas quedan como están. Antonio me invita a ir al rodaje "las veces que quiera", y no sabe lo que ha dicho, porque pienso tomarle la palabra. le propongo presentar a Julia Ormond, que interpreta a la Princesa de Éboli, y a la escritora Almudena de Arteaga, que desciende de la célebre tuerta. Almudena es lista y encantadora, y seguro que miss Ormond agradecerá el contacto con ella.
Más proyectos de cine: las productoras internacionales se rifan los derechos de la novela "Las hijas del César" de mi amigo Pablo Núñez, antes incluso de que ésta se publique. Esta historia huele a éxito y a dinero. Pablo lo merece como nadie.

viernes 7 de septiembre de 2007

Desmovilizada

Ayer me robaron el móvil, onde años después de que tuviese mi primer aparato, y sin haber perdido nunca ninguno. Dos jóvenes rumanas se me echaron encima cuando estaba desayunando, y se lo llevaron delante de mis narices. Luego hablé con dos policías a los que conté mi desdicha: "Ah, sí, ya sabemos quienes son. "Trabajan" por esta zona. Pero no odemos hacer nada, a no ser que las pillemos con las manos en la masa. Y aún así, al ser un hurto menor... vamos, que lo mejor es que si las agarra usted, les dé dos bofetadas". Me fui, enfadada, alucinada, desbordada por las novedades y sintiéndome profundamente estúpida por haberme dejado robar por un método más antiguo que el de bailar agarrado. Ahora, lo del consejo de los polis de que yo personalmente hiciese justicia con las ladronzuelas, me deja fuera de combate. No quise preguntar qué podría pasarme a mí después de la ración de sopapos si una de las sospechosas habituales decidiese denunciarme por agresión. Sospecho que nada bueno. Por la tarde refería a un buen amigo los sucesos del día, y me hizo una reflexión inquietante: "Es que aquí presumimos de vivir en democracia, pero hace tiempo que hemos renunciado al estado de derecho".
¿Tiene razón mi amigo? ¿No es cierto qu hay algo que falla en un país donde se pueden cometer "hurtos menores"con total impunidad? - A todo esto, lo del hurto menor es bastante relativo. Quedarme sin mi agenda personal es para mí un trastorno más que grave, y a algunas personas les ocasiona un verdadero quebranto económico tener que gastarse cincuenta euros en un móvil nuevo. ¿No falla algo en un país donde las fuerzas de seguridad, supongo que impotentes y desbordadas por el crecimiento de la delincuencia, aconsejan a un ciudadano acogerse a la ley del Talión para obtener justicia? Y yendo a cosas más importantes que el progresivo aumento de chorizos en nuestras calles ¿hay estado de derecho en el País Vasco? ¿Se puede utilizar esa cursi expresión de "celebramos la fiesta de la democracia" los días de elecciones, cuando en una parte notable del territorio hay personas que tiene que ir a votar protegidas por gusrdaespaldas, y encima son insultadas en el camino al colegio electoral? ¿No estamos siendo demasiado optimistas con respecto a la supuesta modernización y progreso de España? ¿Vivimos de verdad en el país de las maravillas? ¿Sómos libres? ¿Somos libres para pasear por la calle, para dejar un móvil encima de la mesa, para votar TODOS a quienes queramos, para afiliarnos TODOS a un partido político? ¿O hay parcelas de la libertad a las que vamos renunciando progresivamente, sin darnos cuenta, en beneficio de algo que no tengo muy claro qué es.

miércoles 5 de septiembre de 2007

Tenemos que hablar de libros...

Desde luego que sí. Porque entre himnos, galescolas y demás, me olvido de que mi idea inicial era hacer de este un blog de contenidos literarios. En fin, uno nunca sabe como van a acabar las cosas.
Al final, he leído este verano algo menos de lo que pensaba. Me decpecionaron un poco dos novelas en las que habí puesto muchas expectativas, como "El Vendedor de Saris" y "La mennulara", de Simoneta Agniello Hornby. Ahora estoy leyendo "El ministerio del dolor", pero es demasiado pronto para hacer comentarios.
El descubrimiento de estas vacaciones ha sido una grandísima novela a la que ya hace referencia el título de este post: "Tenemos que hablar de Kevin", de Lionel Schriver, publicada por Anagrama (Herralde, querido, una vez más hay que felicitarte por tu olfato). Publicada en Estados Unidos hace ya cuatro o cinco años, galardonada con el Premio Orange, "Tenemos que hablar de Kevin" es una fastuosa novela sobre el horror, sobre el amor maternal que intenta sobreponerse a ese horror desde la lucidez. Creo que es uno de los libros más impatantes que he leído en los últimos años, y a la pureza de la prosa hay que unir la sabia organización de lol capítulos y la estructura de la narración, que hace que la historia fluya con una soltura envidiable. La voz narradora, que utiliza la segunda persona, está magistralmente concebida...
No puedo decir más que cosas buenas de este libro. Eso sí, aviso para navegantes: absténganse de leerlo mujeres embarazadas y padres con críos en su primera infancia.
Y ahora, a esperar las novedades editoriales que nos trae el otoño.

martes 4 de septiembre de 2007

Méjico lindo...

El Instituto Cultural de España en Méjico me invita a presentar en D.F. "En tiempo de prodigios". Ahora buscamos el mejor momento para la cita, pero la sola idea de viajar al país es bastante para ponerme contenta. Allí tengo amigos a los que echo de menos, y un puñado de referentes intelectuales. Qué suerte que se hayan acordado de mí.
La polémica sobre le himno gallego arrecia, no ya en este blog, sino en todas partes. Como decía alguien en un post, es una pena convertir un himno en motivo de confrontación. Pero así están las cosas. Reflexiono sobre el mensaje que me envía uno de los seguros servidores del fascio enxebre: "lo que pienso de ti no te lo voy a decir", y me recuerda la frase magistral que pronunciaba Loles León en "Átame": "No te digo lo que te voy a decir, porque si no te lo diría!". Claro que eso era cine, el mejor Almodóvar y una lercha de libro a grito pelado desde su terraza. Estos son matones de taberna crecidos por el anonimato, alterados por la disidencia y por su propia cutrería.
Os tempos son chegados, que diría Pondal, que dice el Himno. Quizá haya llegado el momento de hablar claro de como están las cosas, de dejar de seguir mirando hacia otro lado, de enfrentar la evidencia. Están pasando cosas peligrosas, y hay que hablar de ello y luchar con las armas que se tienen a mano: el sentido común, en primer lugar, y los derechos constitucionales por encima de todo. Empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Atrevámonos a denunciar el apartheid del castellano que se pretende imponer en Galicia. Analicemos la situación, critiquemos, recurramos. Yo sé que mi posición es muy cómoda: al fin y al cabo, vivo a quinentos kilómtros del epicentro de esta historia para no dormir, y no convivo con el despropósito del nacionalismo extremo, sino que me llega de rebote y en dosis moderadas. Pero están ocurriendo cosas que pueden pasar factura a medio plazo - y me refiero a una peligrosa factura de empobrecimiento cultural - y no podemos hacernos en avión, por muy lejos que nos quede.
El modelo de las galescolas está ahí: un proyecto fascinante desde el punto de vista social, por lo que representa para las mujeres el poder escolarizar a un párvulo durante nueve horas al día, y extremadamente peligroso por lo que supone de adoctrinamiento a los niños desde la edad más tierna.
No hay nada que objetar a que una madre trabajadora tenga al niño bien colocado durante la jornada laboral y hablando en gallego, sino en que no se dé la misma oportunidad al castellano parlante. La cuestión es muy simple: "¿Qué quieres conciliar, tía?. Pues nada, te traes al chaval y ya te lo atendemos nosotros a golpe a pandeiro. Claro que si te mola el bilingüismo, te jodes y te pagas una canguro". Aquí sólo concilian los que falan galego. Los que no, que se busquen la vida. Muy lógico, muy democrático, muy bonito, muy civilizado.
La educación en Galicia - por no hablar de la cultura - ha quedado en manos del menos votado de los tres partidos que se presentaron a las elecciones, manda mandanga. Unos señores que tienen una representación parlamentaria mínima (porque el porcentaje de votos que tiene el BLOQUE es mínimo en relación a los otros dos partidos) llevan la batuta en lo que se refiere a formación.
No es esto, no es esto.