viernes 31 de agosto de 2007

Fogar de Breogán

Lo malo de los viajs transoceánicos es el desajuste horario. Aquí me tenéis, a las seis y media de la mañana, espabilada como un buho y matando el tiempo en la red. He leído tres periódicos, dos blogs, he revisado mi correo y contestado varias entradas... y ahora, como sigo espabilada, voy a provocar un poco de acidez estomacal a mis amiguetes del fascio enxebre.
En "El progreso" de Lugo se propone una encuesta sobre si debe ser obligatorio que los niños aprendan en el colegio el himno gallego. Vamos por partes: en primer lugar, no sé si es bueno que en el colegio se enseñen precisamente ese tipo de cosas. Pero no me parece mal que los críos se aprendan de memoria un poema tan bello como "Queixumes dos pinos" , convertido en el himno más hermoso y vibrante que conozco, en dura competencia con "La marsellesa". Servidora, que se sabe no sólo el himno, sino también la segunda estrofa del poema (esa que empieza con "os bos e xenerosos", y sospecho que el bueno de Pondal no se refería a los talibanciños que pretenden enarbolar en solitario la bandera de la cultura gallega) encuentra bastante triste que en los actos públicos en los que se canta el himno la mayoría del personal se limite a tararear la música hasta que llega el momento del "fogar de Breogán", que, eso sí, aullan todos. Así que no estaría de más que los críos supiesen cantar el himno entero.
Lo de obligar me chirría un poco más, aunque no sé por qué. A mí me obligaron a aprenderme la tabla periódica de los elementos y todas las declinaciones del latín, y aquí estoy tan contenta. Lo que pasa es que lo de "obligar a aprender el himno gallego" me suena muy antiguo, muy franquista y muy cutre. Vamos, que parece un epígrafe de la bonita asignatura de "formación del espíritu nacional". Me imagino a un pequeño batallón del fascio enxebre pasando por los colegios en plan Ustaci, sacando a un niño a la palestra y diciéndole: "Veña, rapaz, eu empezo a cantar, e logo vas ti", mientras un correligionario blande sonriente una fusta que promete castigos corporales y otras delicias para el escolar que se tropiece al recitar aquello de "do teu verdor cinguido / e de benignos astros". Mientras, los compañeros contemplan el espectáculo claramente acojonados, renegando uno de su padre soriano y funcionario de prisiones, destinado recientemente en la cárcel de Bonxe, y otro repasando en la memoria las frases magníficas de don Eduardo Pondal como se repasaba antes la lista de los reyes godos.
A mí me gustaría que los gallegos se supiesen su himno. Todos los gallegos. Es más, me encantaría que todos tuviesen interés por aprenderlo. Pero cuando aparece el fantasma del "por las buenas o por las malas", a mí se me encogen las tripas. ¿Cómo se pude convertir un himno en parte de un programa escolar? ¿Cree alguien de verdad que Pondal hubiese querido hacer de "Queixumes dos pinos" una forma de adoctrinamiento"?
Leer algunos de los posts que aparecen el "El progreso" me deja helada, preocupada y hasta triste. Hay quien propone que se elimine toda referencia al castellano. Alguien más, que la enseñanza cultural se reduzca al ámbito del gallego. No sé a dónde van. No sé a dónde quieren llevarnos. A dónde quieren llevar a una tierra que es tan mía como suya, mal que les pese.
"Os bos e xenerosos a nosa voz entenden, e con arroubo atenden o noso ronco son. Mais so os iñorantes, e féridos e duros, imbéciles e escuros, non nos entenden, non". Eso va para todos los miembros del fascio enxebre, que no quieren entender a quienes, como yo, defendemos el bilingüismo como forma de cultura y de vida.

jueves 30 de agosto de 2007

De vuelta

Sí, de vuelta, con el horario cambiado y muchos kilómetros encima... y alegrándome de haber recuperado las eñes y las tildes.
Imposible hacer posts en NYC. El club en el que nos quedábamos estaba a medio gas por culpa de las vacaciones, y como Manhattan es lugar WIFI, los cibercafés han desaparecido del mapa.
Nueva York estaba como nunca. He hecho kilómetros y kilómetros de paseo por loa quinta avenida, un picnic en central park y el descubrimiento de la zona del Meat Packing, que no había conocido en mis anteriores visitas. En el Village y el SoHo he visto ropa que estará de moda dentro de dos temporadas, y tomé una copa en un hotel exquisitamente sofisticado con vistas al Hudson.
Nueva York es la ciudad eterna, la Roma del siglo XXI, la epítome del mundo moderno, de todas las cosas por venir. Nueva York es el caos, pero puedo uno encontrar instantes de calma completa en un pequeño café de TriBeCa. Es el lugar de los eternos contrastes, de los horarios disparatados, del orden y la confusión. Es el centro del mundo al que yo pertenezco, el punto de encuentro de todo, allí donde empiezan - y también donde terminan - un puñado de cosas esenciales. es Nueva York, la ciudad que empecé a echar de menos antes incluso de haberme marchado.
Mañana, una boda en Sevilla. Y el sábado, para mí, el inicio de un nuevo curso, pues mi año empieza en septiembre, como cuando estaba en el colegio.

viernes 24 de agosto de 2007

En Filadelfia

hola a todos mis amigos blogueros.
Son mis ultimas horas en Filadelfia, despues de una caminata tan intensa que me ha dejado de recuerdo una ampolla grande como una seta, asi que ahora voy coja. Eso si, coja y enfundada en unos vaqueros de Donna Karan que me han costado 32 euros...
Esta estancia no ha sido tan perfecta como la de la ultima vez, pues el tiempo no nos acompano. Hace un calor pegajoso y denso que dificulta los paseos. Sin embargo, hubo opcasion para la reflexion gracias un amable guardia de seguirdad - vestido, el pobre, como el guardabosques del Oso Yogui - que nos senalo la casa donde se firmo la declaracion de independia de 1776, diciendonos "es uno de los lugares mas imporatntes del mundo". Le dimos las gracias, y al alejarnos, cuando ya nos ibamos a reir de su patrioterismo, nos dimos cuenta de que aquel hombre tenia razon; por mucho que el chauvinismo frances nos haya convencido de lo contrario, lo cierto es que la edad modernas, los ideales de libertad, incluso de nacionalismo, de volkgeist y demas, empezaron en aquella pequena casa de Filadelfia, donde un enorme pais se formo legalmente como tal y puso las bases de si mismo. Europa todavia esperaria 13 anos mas para romper las cadenas del antiguo regimen con la toma de la bastilla/ La declaracion de independencia americana daba inicio, pues, a la edad moderna. Asi que aquel tipo gordito tenia razon.
Comimos con Joanne en un restaurante de moda, paseamos por la vibrante south street - fachadas pintadas de colores, tiendas de tatuajes, joyerias sospechosas y hamburgueseias incalificables - y visitaos Macy' s donde nos atendio uno de esos vendedores americanos que son capaces de venderte casi cualquier cosa.
Ahora, tras un descanso merecido, nos vamos a cenar bien. Manana, antes de salir para Nueva York, aprovecharemos para hacer una segunda ronda de compras.

My kind of town (y 2)

Ya en Filadelfia y echando de menos Chicago. La ciudad tantas veces retratada en el cine (Rocky, El sexto sentido, Filadelfia, En sus Zapatos, El Protegido...) me ha parecido mas pequena y mas triste que la primera vez que la vi. El recuerdo de Chicago sigue vivo, y se que Marcial se pregunta que hacemos en un pequeno hotel de Walnut Street cuando teniamos un apartamento de lujo en el DownTown de Chicago... espero que la luz del dia le reconcilie con esta ciudad que tanto me gusto el ano pasado. Si es cierto que tenia a mi favor la esplendida primavera de Pennsylvania, y todo parecia estar a punto de reventar en flores. El verano aqui es mucho mas complicado, y ademas el mes de agosto deja las ciudades a medio gas... en fin, ya veremos.
Hemos cenado una pizza gigante, gambas a la plancha y coca cola a discrecion por menos de treinta euros. Lo siento por Greenspan y sus muchachos, pero a mi lo de la recesion me viene de perlas. Vamos a acostarnos pronto, pues la despedida de Chicago se prolongo hasta altas horas, y tenemos deficit de sueno.

jueves 23 de agosto de 2007

My kind of town

Lo era para Frank Sinatra, y ahora tambien para mi. El descubrimiento de Chicago es lo mejor de estas vacaciones. Eduardo me lo habia advertido, pero de todas formas llevo cuarenta y ocho horas fascinada por esta ciudad alucinante, que deberia ser de visita obligada para cualquier estudiante de arquitectura. Destruida por un incendio a finales del siglo XIX, Chicago se vio obligada a resurgir de sus cenizas en poco tiempo, y lo hizo en una mezcla delirante de todos los estilos arquitectonicos del siglo XX. Chicago fue la ambicion, el deseo, el reto, el mas dificil todavia, el doble salto mortal sin red, y en sus calles despejadas y salpicadas de jardines conviven en misteriosa armonia edificios goticos con rascacielos brutalistas, bloques de falso estilo imperio con muestras de la escuela Bauhaus o condminios de lineas puras con construcciones Secesion. La ciudad es todo, en raro orden y misteriosa multilplicacion. En Chicago hay tiendas de dulces que parecen joyerias, joyerias que parecen supermecados, supermercados que parecen boutiques y boutiques que parecen galerias de arte. En Chicago pude ver de cerca un cuadro con el que he sonado toda la vida, he comido ostras fritas por primera vez, baile el fly me to the moon interpretado por un pianista en un antro decadente y lleno de humo. Me he retratado frente a la sede del Boston Globe, y he buscado con la mirada el fin de la torre Sears. He nadado sola en una piscina rodeada de rascacielos, he recorrido las calles nocturas a bordo de un taxi mientras caia una tormenta con rasgos de apocalipsis, y el viento de la ciudad de los vientos me robo la mitad de un biquini.
Solo me quedan un par de horas, pero se que Chicago va a aumentar la lista de ciudades - Nueva York, Roma y Dubrovnik - que estoy condenada a echar de menos durante el resto de los dias de mi vida.
My Kind of town

lunes 20 de agosto de 2007

Desde Boston

Llegamos ayer a la ciudad. Recomiendo a cualquiera que nunca haya entrado en los USA entrar por Boston: el trato al viajero es much'isimo mas cordial que en ciudades como Nueva York, donde parece que todo el mundo puede ser un delincuente. Aqu'i, el agente de aduanas me conto que habia estado en Madrid cenando en casa Botin, se intereso por nuestro viaje y nos deseo una feliz estancia. Nada que ver.
Boston es una ciudad fantastica, muy civilizada, muy europea. Nuestro hotel, el Lenox, esta en el barrio de BackBay (que bien hemos elegido), desde donde se puede ir andando a casi todos los sitios. El Lenox es uno de los hoteles mas antiguos de America, y en el vivio durante tres meses Judy Garland. Tiene bonitas habitaciones decoradas con gusto antiguo, un buen restaurante y un bar de copas del que no disfrute ayer porque las seis horas de diferencia me tenian un poco descolocada, pero de hoy no pasa.
Ayer lo dedicamos a la primera visita de reconocimiento. Paseamos por el parque, que es maravilloso, y nos sorprendieron los diminutos y cuidados jardines que hay delante de todas las casas.
El dolar esta por los suelos, y se nota. Ayer cenamos de fabula en un restaurante de moda> (gambas, vieiras, almejas, steak tartare...) y pagamos alrededor de sesenta euros. En Madrid, una cena similar no bajaria de los cien...
Es temprano, pero la diferencia horaria y las ganas de disfrutar del viaje me han puesto en pie mucho antes de los previsto. Intentare hacer posts nuevos mas adelante.

sábado 11 de agosto de 2007

Libros

Trabajo un poco - siempre menos de lo que debiera -, paseo por el campo y leo. Dos recomendaciones para los próximos meses: "La mujer comestible", de Margaret Atwood, una fábula original sobre la pérdida de identidad femenina en beneficio del varón. Escrito hace más de treinta años, sospecho que en su momento no era tan fácil leerlo como yo lo hice: como una pura sátira envuelta en el inconfundible estilo Atwood. Otro libro que meter en la maleta (ambos están en edición de bolsillo): "Una pantera en el sótano", de Amos Oz. La reflexión de un niño acerca de la traición.
Sobre la mesa están "El vendedor de saris", "El cazador de autógrafos" y "Tenemos que hablar de Kevin", aunque creo que este lo reservaré para el avión a Boston, pues necesito lectura para las ocho horas de vuelo.
Y por la mañana, compras en Zara: migajas de los saldos (una camiseta estupenda por 2,95) y tres prendas de la nueva colección de esas que se acaban en un abrir y cerrar de ojos. Sigo esperando la llegada a Lugo de una americana fabulosa, copiada de la colección de Balenciaga de la temporada otoño - invierno 2007-08. ¿Por qué no compré la dichosa americana cuándo la vi en La Coruña? ¿No tengo claro el axioma "Si te gusta algo de Zara, cómpratelo, o la próxima vez que vayas habrá volado?"
Faltan sólo ocho días para el inicio de la aventura americana, y ya empiezo a contar hacia atrás.

viernes 10 de agosto de 2007

Pobre valedor

Lo malo de irse unos días a un lugar donde no llegan los periódicos, ni siquiera la cobertura de los móviles, no digamos ya las ondas misteriosas del correo electrónico - hace tiempo que he renunciado a comprender como funciona internet - es que uno regresa y tarda un poco en ponerse al día. Ayer dediqué un par de horas a la prensa atrasada para encontrarme con el "marrón" que le ha caído encima al valedor do pobo galego, Benigno López. El buen hombre soltó una verdad como un templo: que hay que tener mucho cuidado con el mal uso del gallego (de cualquier idioma, diría yo) sobre todo en asuntos de justicia, por lo que pueda pasar. Luego dijo que si al niño se le suspende el gallego, le va a coger rabia al idioma, y ahí le aclaro yo a don Benigno que lo mismo se puede aplicar a las matemáticas y a la historia, y eso no va a ser una excusa para mantener en su sitio el nivel de exigencia deseable para materias esenciales.
(Leo esta última frase y sólo temo que los chicos del fascio enxebre piensen que quiero ganarme sus favores, de lo que los dioses me libren: contra ellos se vive mejor)
El caso es que al Valedor le ha caído encima la mundial. Y entiendo que alguien se rebote en l asunto de los suspensos, pero su otra aseveración cae por su propio peso.
Últimamente, hablar gallego resulta "cool" para determinados sectores de la supuesta progresía.Alguien debería hacer un estudio sobre el "radical chic" gallego de los últimos años, pero no seré yo. De resultas de ello, campan por sus respetos - orales, escritos, electrónicas - decenas y decenas de apasionados galegofalantes que en realidad hablan un idioma de incorrección abracadabrante, podrido de lusismos no normativos, de castrapadas, de incorrecciones de todo pelaje. El otro día concí a una chica - por cierto, encantadora - que explicó a los presentes que ella "siempre" hablaba en gallego. Lo malo es que el gallego de aquella muchacha consistía, simplemente, en acabar en "iño"cualquier palabra que se dejara, en colocar "lles" y "ches" a diestro y siniestro y, básicamente, en arrear patadas a la gramática y el diccionario gallego. ¿Eso es defender un idioma? ¿Así se salvaguarda una lengua?Eso es lo malo de la pretendida normalización del uso del gallego: que más de la mitad de quienes lo hablan lo hablan mal y lo escriben peor. Cuando eso ocurre a nivel de conversación, la cosa no trasciende. Pero, y estoy con don Benigno, en el caso de que determindas materias - y la justicia es una de ellas - el asunto se torna grave.
Yo no creo que para que los chavales no cojan rabia al gallego haya que convertir la asignatura en gimnasia 2 o pretecnogía avanzada. Creo que en las escuelas gallegas el aprendizaje del gallego debe tener la misma - la misma - importancia que el del castellano, con idéntico nivel de exigencia. Eso es lo que conduce a las sociedades al bilingüísmo. El problema es que en esta tierra nuestra se ha optado por el procedimiento del capón: para algunos, la normalización lingüística pasa por la demonización del castellano.
Me parece espeluznante - y, por cierto, anticonstitucional - que se amenace con un expediente a los profesores de secundaria que presenten en castellano sus memorias académicas. De la misma forma me indignaría que no e permitiese a un docente escribir en gallego su documentación. Quiero que un chico pueda hacer sus exámenes en gallego, pero exijo que pueda hacerlos también en castellano, si ese es su gusto. me parece bien que l administración disponga de impresos en gallego, pero no quiero que me digan q no pueden facilitarme en castellano la misma información. Estoy a favor del bilingüísmo, pero no de las políticas coercitivas destinadas a dar cera al nacionalismo exacerbado.
El otro día mi amigo Fernando Marías se espantaba ante alguno de los post que escribían en mi blog los talibanciños (expresión acuñada por el genial Ramón Pernas). ´Hablamos del asunto, y llegamos a la conclusión de que los que utilizan la amenaza, el insulto, la rabia en estado puro, son los mismos que quemarían libros y exiliarían personas si se les permitiese. A mí no se me enseñó a vivir así, ni a pensar así. Es una suerte, pero me temo que no todos la han tenido. Por eso sigo abogando por políticas educativasque alimenten la tolerancia y la excelencia. Por acciones culturales que no fomenten el odio a lo diferente, como aquellos títeres subvencionados por la Consellería de Cultura donde el malo hablaba en castellano ante el puro gallego de las marionetas buenas. ¿Acababan las marionetas galegofalantes moliendo a palos al malo de la historia, que es lo que pasa siempre en el guiñol? Espero que no. Esto no es Sarajevo, aunque a algunos - pocos, poquísimos - disfrutarían de ellos.

jueves 9 de agosto de 2007

Aventura jacobea

De regreso de mi aventura náutica a bordo del MIR, el barco ruso que recorrerá la ruta jacobea por mar desde Valencia hasta Villagarcía de Arosa. A bordo, cincuenta marineros, cuarenta peregrinos, una docena de periodistas y dos escritores, Fernando Marías y yo. Fue una experiencia, cuando menos, curiosa. Mi etapa, Valencia - Cartagena, era la primera, y creo queeso se hizo notar en el ánimo y el talante de los pasajeros. El ambiente fue cordial y distendido, y las muchas incomodidades se llevaron bien entre bromas y buen rollo. Hubo momentos gratos, incluso hermosos, como la última noche pasada a bordo, con el barco atracado, viéndose al fondo la silueta de Cartagena. Del cielo, cuajado de estrellas, caía de vez en cuando alguna "lágrima de San Lorenzo", mientras cerca de la nave saltaban los delfines. La luna brillaba detrás de las velas extendidas, y el MIR recordaba entonces al barco de Peter Pan. Pasamos un largo rato en cubierta, hablando de mil cosas. Dos marineros rusos - jóvenes, casi niños - aceptaron unirse a nosotros. Uno tocaba la guitarra, y cantamos juntos utilizando el idioma común de los Beatles: "Yesterday" es una especie de coiné.
Yuri, el sobrecargo, me dejó llevar el timón durante dos minutos inolvidables: "gira a la derecha con fuerza, ahora detente, vuelve a girar hacia la iquierda, para hasta llegar a ochenta grados". Alguien aseguró que había avistado una ballena, y yo quise creerlo, porque la idea de un cetáceo aproximándose a nosotros era poética y hermosa. Al llegar a tierra, hay que pasar dos días de extraño mareo, como si el cuerpo no acabase de acostumbrarse a la ausencia de balanceo del barco.
A bordo me contaron que voces críticas reprochaban mi presencia a bordo de la nave. No estoy segura de si los que se cabrean lo hacen porque estoy yo, o porque no están ellos, pero una y otra son dos realidades irrebatibles y, para algunos, supongo que dolorosas. Debe ser complicado querer y no tener, y ver que otros tienen, y que eso escueza. Yo, que por suerte para mí no sé como funcionan los raros mecanismos de la envidia, intento entender ese sentimiento, que sólo hace verdadero daño al que lo padece.
Sí me divierte que algunos crean que se me ha invitado a una especie de crucero de lujo. A ellos aclaro que el MIR no es un trasatlántico de lujo, sino un buque escuela de condiciones espartanas, donde se comparten los camarotes y las duchas, se vive en medio de una disciplina militar y se pasa algo parecido al hambre. Mis dos días en el MIR fueron una bonita experiencia, pero no cuento esas jornadas como parte de mis vacaciones estivales.
Mañana, más.