martes 31 de julio de 2007

Vacaciones???

Casi ninguno de mis amigos está de vacaciones. Unos, porque también son escritores, y los escritores no veranean nunca, entre otras cosas porque siempre están buscando algo que llevarse al ordenador, y así no hay manera. Otros, porque trabajan en la empresa privada y se cogen las vacaciones a pellizcos, porque así se hacen la ilusión de que duran más. De forma que todo Madrid está de vacaciones excepto mis amigos y yo, lo cual me provoca la extraña sensación de pertenecer a una secta misteriosa que anda a destiempo.
Este año, mi verano será algo raro - o no. Lo raro sería que fuese un verano como el de todo el mundo - porque voy a andar de la ceca para la meca, y de la holganza al "curro" puro y duro. Pero, sea como sea, mañana me voy a Galicia y tengo que hacer la maleta. Hacer la maleta es una experiencia demoledora a la que renunciaría con sumo gusto. Dicen que Jackie Kennedy, cuando ya no era Kennedy sino Onassis, viajaba sin equipaje, y al llegar a destino se compraba todo lo que le hacía falta. Será una leyenda, pero pone los dientes largos. Yo, por si las moscas, llevo dos días haciendo listas de cosas imprescindibles, y calculando el sitio que ocuparán en una maleta. ¿Cabe el verano en una maleta? y me contesto: "tendrá que caber, tendrá que caber".
Mañana estaré en la Feria del Libro de La Coruña, y como siempre notaré la tensión previa, pues siempre tengo la sensación de que nadie se va a acercar a la caseta. Cosas del directo, digo yo, y entonces me pregunto cómo se sentirá Antonio Gala al ver a doscientas personas, enfervorcidas todas ellas, aguardando su llegada. A estas alturas de la función - mi libro salió hace ocho meses - lo más posible es que sólo mis amigos coruñeses se acerquen a hacerme una visita. No importa. Las firmas solitarias son parte irrenunciable de mi trabajo. Como hacer la puñetera maleta y la puñetera lista de artículos irrenuciables. Vacaciones? Ya.

lunes 30 de julio de 2007

Ausencia

Cinco días de ausencia son muchos días, y más para mí, que he cogido gusto a esto del blog, lo más parecido a aquellos diarios personales y cursis de mi adolescencia. Claro que aquellos diarios los cerraba con llave - no fuese a enterarse mi hermana que me gustaba Miguelito, y mucho menos de que Miguelito pasaba de mí como de comer las sobras - y ahora escribo para mí y para los que quieran leerme. Cosas de la edad, que dirían los de Modesta Aparte.
Madrid está amodorrado y lento. Media población se ha largado de vacaciones, y la otra media está en casa, porque se le había olvidado que en verano hace calor, y los treinta y cinco grados han llegado con la traición de una puñalada. Qué envidia, los reyes, que cada vez se cogen más pronto los días de asueto, y están en Mallorca de paseo en el yate nuevo. Claro que este año ha venido a Anasagasti a amargarles las fiesta, y a mí a plantearme un dilema ético, porque resulta que Anasagasti me cae muchísimo peor que el rey.
En estos días intento dejar asuntos cerrados para poder pasar unos días de asueto con la conciencia tranquila. Doy carpetazo a las gestiones del curso que tengo que dirigir en Baeza, mientras pongo a Dios por testigo de que una y no más, santo Tomás, que bastante tengo con lo mío como para encima llevarme berrinches por cosas que no controlo. Lo mío es el ordenador y el pico, pero no el trabajo de organización. Ese que lo hagan otros.
Leo una biografía de los esposos Fitzgerald, Zelda y Scott, y se despierta el deseo de releer "El gran Gatsby". También me he prometido leer alguna cosa que no conozca de Somerset Maugham, ahora que acabo de ver en DVD "El velo pintado". La relectura es un placer parecido al regreso a las ciudades que uno ya conoce. Borges decía que lo único malo es que para releer hay que haber leído previamente.
Mañana por la mañana compraré iré a FNAC a comprar una parte de mis lecturas de vacaciones. El resto será en Souto, en Lugo, donde me buscan los libros que no tienen y colocan los míos en primera línea.
Cinco días de ausencia, y me pregunto si alguien lo habrá notado.

miércoles 25 de julio de 2007

Muertes

Leo en los diarios digitales que ha muerto Ulrich Muhe, el intérprete de "La vida de los otros". La muerte es terrible en cualquier caso, pero Muhe era joven y su llegada a la cima da a la noticia de su muerte un aire si cabe más tenebroso, o quizá más filosófico. Al pensar en su muerte recordé de inmediato la de Dulce Chacón, a quien un cáncer se llevó en cosa de dos meses el mismo año en el que se había producido su despegue estelar como escritora tras publicar "La voz dormida". Yo la había conocido sólo unos meses atrás, en el transcurso de un feliz viaje en tren por la cornisa cantábrica, y su muerte me espantó y me conmovió a partes iguales, por entender que era una especie de burla de la vida, o una deuda que quería cobrarse con ella la buena suerte - tan merecida- que la había acompañado en aquel año triunfal. La muerte inesperada de Dulce me reafirmó en la necesidad de aprovechar la vida, pues cuando hablé con su madre - ¿cómo se consuela a quien ha visto morir a un hijo? - sólo se me ocurrió decirle "Dulce fue muy feliz". Me consta que lo había sido durante aquel año memorable. Los autores disfrutamos legitimamente de los éxitos, aunque hay algunos que no lo reconozcan. Dulce, que era inteligente, no ocultaba que estaba viviendo un "annus mirabilis". Como Muhe. Tras ser un actor de culto, desconocido más allá de la frontera germana, se descolgó con la fastuosa interpretación del espía, del traidor enamorado, del cobarde redimido. Supongo que le quedarían otros grandes papeles por interpretar, pero no es el momento de pensar en eso. Por suerte para Muhe, el aplauso le llegó justo a tiempo.

lunes 23 de julio de 2007

Frases

Leo una entrevista con Ryszard Kapuscinski hecha sólo unos meses antes de su muerte. Dice el maestro "La curiosidad por el mundo es una excepción, no una característica entre los hombres". Me pregunto hasta qué punto tiene razón, o si existen dos tipos de curiosidad: una más superficial, común en las sociedades mediterráneas y directamente ligada al vicio absurdo del comadreo, y una suerte de curiosidad profunda que sólo profesan algunos. Esa curiosidad es la que lleva a la investigación, a la reflexión y también, por qué no, al cuestionamiento del mundo.
Descubrí a Kapuscinski hace muchos años, en un curso de doctorado, de mano del profesor Pedro Sorela - uno de los mejores maestros que he tenido - y a través de dos libros magistrales: "El Sha o la desmesura del poder" y "Ébano". El polaco era entonces casi casi un autor de culto. Luego vino el Premio Príncipe de Asturias y el descubrimiento deslumbrado de un autor fascinante que supo vr el mundo sin aspirar a interpretarlo. Alguien me dijo que en Asturias, durante las reuniones del jurado, hubo que explicar a más de uno quien era Kapuscinski, maestro de periodistas, arquetipo del hombre libre.

Más lecturas

Antes de acudir a la librería para aprovisionarme de títulos de cara al verano, recuerdo las lecturas del verano pasado y repaso "Soy Charlotte Simmons", de Tom Wolfe. Para mí es su mejor novela, aunque hay voces que disienten, pero eso es la literatura. De Wolfe empezaron a atraerme sus brillantes artículos periodísticos que se recopilaban en aquellos libros irreverentes y desternillantes: "Los años del desmadre", "La banda de la casa de la bomba", "La palabra pintada" (todavía hay pseudoartistas que no han perdonado a Wolfe), "¿Quien teme a la bauhaus feroz?"... Me pregunto si en facultades y escuelas siguen rindiendo justo culto a Wolfe y a todos los maestros del nuevo periodismo que publicaban sus textos en otra época feliz bajo el manto protector de Rolling Stone, Squire o The New Republic. Desde aquí reivindico a Wolfe, escritor de primera y personaje fascinante, que es libre porque es rico, o que a lo mejor se hizo rico porque decidió ser libre.
Ayer, cuando Alonso se imponía a Hamilton, me encontré viendo el final de carrera en uno de esos bares cutres que me encantan, con cabezas de gamba y serrín en el suelo. (Aviso para navegantes: la tortilla de patata y las bravas suelen ser exquisitas en los bares un pelín guarros).
Quedábamos sólo cuatro parroquianos, nosotros y los dos dueños, y cuando Alonso adelantó a Messa estallamos en un aplauso espontáneo, unánime, que llenó el local de camaradería. Estábamos comiendo una tapa de patatas con magro de cerdo, que es muy bueno para el colesterol, y animando a Alonso al mismo tiempo. La bronca con Massa la vi en diferido, que tiene menos gracia, pero bueno.

viernes 20 de julio de 2007

Portadas y secuestros

No me gusta la caricatura de El Jueves, pero menos me gusta que hayan secuestrado El Jueves. La caricatura se las trae, pero más se las trae que un juez decida llevarse una revista de los kioscos.
La caricatura es ofensiva, según la fiscalía, pero yo me pregunto ¿por qué es ofensiva? ¿Por el dibujo de marras, o por quienes son los protagnistas del dibujo? ¿Secuestrarían la revista si los personajes fuesen, por decir algo, la Pantoja y su santo, o Aznar y su señora? ¿Sí? ¿No? ¿Dónde está el límite del respeto? ¿Dónde empieza y donde acaba la libertad de expresión? ¿Por qué es más grave ofender a la Princesa de Asturias que ofenderme a mí? ¿No va en el cargo de los servidores públicos ser - injustamente o no - víctimas de mofa y befa?
A diario la televisión basura nos bombardea con insultos, ofensas y mezquindades varias, y nos hemos acostumbrado. Pero hemos tomado con la Corona, amigo Sancho, y con eso no se juega. O sí. Porque para mí que el secuestro de El Jueves no ha sido idea de un monárquico, si no de un republicano acérrimo, que quería dar bola al asunto. En este momento, millones de internautas están viendo una portada que, de no ser por el lío que se ha montado, no hubiese tenido jamás una difusión semejante. Eso, o alguien se ha pasado de listo

Adelante

La agencia europea del medicamento ha dado luz verde al primer anticancerígeno español, Yondelis, obra de la firma europea Zeltia. Han sido años de investigación, de lucha, de decpciones, de parones de pies, pero el tiempo de las sombras se ha acabado. Cuando el medicamento empiece a comercializarse, a aplicarse y a funcionar, debemos acordarnos de que en contra de predicciones sombrías, hubo hombres y mujeres que se empecinaron en seguir adelante, en seguir trabajando para demostrar que el Yondelis era eficaz en tumores de tejidos blandos y en fases avanzadas.
Hace casi dos años hubo un momento crítico, un jarro de agua fría, cuando la agencia europea del medicamente echó para atrás los ensayos clínicos con razones que no convencieron a muchos. Asistimos entonces al desplome de las acciones de Zeltia - las mismas acciones que hoy suben a ritmo vertiginoso - y la rumorología empezó a asegurar que los laboratorios de Zeltia (los FarmaMar) iban a tirar la toalla. Quizá hubiesen tenido que hacerlo de no ser porque Rosalía Mera, gallega y tozuda, siguió dando su apoyo económico al proyecto. Si ella se hubiese retirado, otros hubiesen ido detrás, y hoy el Yondelis engrosaría la larga lista de medicamentos que flotan en el limbo por no haber podido probar su efectividad.
Ahora saldrá algún listo diciendo que Rosalía mera, los Fernández Sousa y los accionistas de zeltia sólo pensaban en ganar dinero cuando apostaron por Yondelis. El caso es que no me importa en qué pensaban ellos. Yo, hoy, sólo pienso en cientos, en miles de enfermos de cáncer, y en sus familias, ante quienes se abre una nueva puerta para la esperanza. No hay dinero que pague eso.
En esta historia nadie pierde. Enhorabuena a todos.

jueves 19 de julio de 2007

Planes de Verano

Ayer me tomé unas cervezas con mis amigas Enma y Mamen. Nuestra conversación tiene un marcago sesgo "Sexo en Nueva York", pero con menos detalles íntimos y un punto feminista algo más acusado. Hubiese querido comentar con ellas una noticia que le leído hoy: los españoles elegirían a Elsa Pataky y a Brad Pitt para irse de vacaciones. Muy bien, vamos por partes: a mí no me gusta Brad Pitt, así que no me iría con él a ningún sitio. Pero me gustaría preguntar a los que contestaron a la encuensta ¿a dónde os iríais de vacaciones con los dos interfectos?
Yo voy a hacer mi encuesta particular entre amigos y allegados, pero preguntando otra cosa: ¿con quén nunca te irías de vacaciones? Por ejemplo, yo preferiría pasar el verano remando en una galera que en una playa tropical con Pepiño Blanco. Primero, porque para llegar al trópico hay que hacer un puñado de horas de avión¿Alguien puede imaginarse lo que debe ser un vuelo transoceánico de doce horas con Pepiño al lado, dale que te dale, pegando patadas al diccionario y comiéndose las consonantes? Tampoco me iría a ninguna parte con Javier Bardem, que me tiene pinta de enfurruñarse por la mínima. No hace falta que meta en la lista a jesulín de Ubrique, a Ana Óbregón o a Hugo Chávez, porque eso va de suyo, pero sí a Fernando León de Aranoa; no iría de vacaciones con él porque no me apetece andar por ahí con alguien que se niega a desenredarse el pelo, por muy interesante que a priori pueda resultar su conversación. Tampoco con Álvaro Pombo, porque ya estuve quince días con él y creo que tengo suficiente. Ni con Angela Merkel, que debe ser una triste de cuidado, ni con Gordon Brown, que me pega que le gusta el rollo camping, ni con George Bush, por razones que no hace ninguna falta explicar. Con Hillary Clinton tampoco, que me pega que es mandona y se cabrea si no lleva la batuta.
¿Sabeis lo que sí me gustaría, y recupero así mi post de ayer? Irme con Cecila Sarkozy una semanita a Cerdeña, a Capri o a Corfú. O por lo menos, incorporarla a mi grupo de amigas . Anda que no iba a darnos juego en las próximas cañas madame Sarkozy...

miércoles 18 de julio de 2007

Última hora

Leo en internet que Greenpeace busca voluntarios para desnudarse en un glaciar, y yo me digo ¿y por qué no se desnudan los de Greenpeace?
Se trata de concienciar a la gente sobre el problema del calentamiento global, que nos lo hemos tomado a broma durante años y ahora mira lo que pasa. En Galicia está haciendo un verano de aúpa: caen chuzos de punta y hace un frío de narices que ni permite al respetable apearse del jersey y la gabardina, así que las tiendas de ropa no han vendido una escoba.
Nota: mis amigos del fascio enxebre ya tienen otro motivo para vapulearme: he escrito que en Galicia hace un tiempo fatal, y eso sólo se explica desde el odio profundo hacia la tierra dos meus pais.
Hojeando una revista francesa me encuentro con la imagen sofisticada y magnetizante de Cecilia Sarkozy. La miro y la remiro: es guapa, elegante y tiene una mirada que deja claro que es preferible llevarse bien con ella. A mí la mujer del primer ministro francés me cae bien por la misma razón por la que a otros les cae mal: porque va a lo suyo. Durante siglos, ha sido la generosidad lo que ha perdido a las mujeres. Por eso no está mal reclamar una cuota de egoísmo. Cecilia - que es prima lejana de Gallardón, lo que faltaba - ha sabido hacérselo la mar de bien. Cuando en su matrimonio empezaron los silencios, las ausencias y los "no me pasa nada, es que tengo mucho trabajo", ella se soltó la melena y tuvo un lío con otro. Un lío que, como lo tuvo en Francia, se llama "affaire" y suena muchísimo más glamuroso que en español. El caso es que Cecilia se hartó de miradas tenebrosas y de cenar sola más días de lo debido, y tuvo un affaire, un lío o un rollo con otro señor. Y el marido volvióm con el rabo entre las piernas, la banderita blanca en la mano y la promesa de que iba a hacer a Cecilia "de su Francia emperatriz". Dicho y hecho, y ahí está ella, presumiendo de nombre, de apellido, de independencia y de consorte, poniendo los puntos a unos y a otros y devolviendo la visa en cuanto alguien empezó a tocarle las narices por si la usaba bien o mal. Me pregunto yo cómo pagan en España sus cuentas las esposas de los presidentes. ¿Tienen visa? ¿Pagan by cash? ¿Pagan los guardaespaldas? O, sencillamente ¿no pagan? Alguien debería hablar de eso. Me apuesto lo que quieran a que habría más de una sorpresa.
Mientras tanto, declaro mi fascinación por Cecilia Sarkozy

Llamadas

Toda la mañana colgada del teléfono intentando encontrar una localización para una foto. Tengo una desagradable sensación de tiempo perdido. Y a todo esto, todavía está en el aire la foto de marras.
Los informativos de televisión siguen a Victoria Beckham en su aterrizaje americano. Ella saluda y suelta perlas cultuvadas por la boca de piñón. Como nadie puede ser tan idiota como esa señora, pienso que en realidad esa señora es muy lista. Es consciente de que nunca destacrá por su belleza, por su cultura o por su savoir faire, y decide convertirse en uno de esos personajes inventados con el siglo XXI: la mujer a quien todos pueden odiar. Victoria no quiere que la amen, sino que la detesten. No es mala cosa ser alguien en quien volcar imprecaciones y malos deseos. Paris Hilton es otro rotundo ejemplar de esa nueva especie. Ella y Lady Beckham son personajes necesarios, dos mujeres aparentemente simplonas incapaces de destacar en nada, y que por eso pueden ser perfectos objetos de cachondeo. Si yo viviese en Estados Unidos, probablemente seguiría su reality, de la misma forma que seguiría Simple Life, la serie protagonizada por la presidiaria Hilton. En el mundo tiene que haber de todo.
Releo "Dientes blancos", de Zadie Smith, y me sorprendo al encontrar un libro distinto al que descubrí la primera vez. Desde aquí recomiendo apasionadamente "Sobre la belleza", de la misma autora, un texto sin una sola fisura, sin un solo cambio de paso.

martes 17 de julio de 2007

... Y más fotos

Lo siento, porque sé que habrá quien me acuse de frívola, pero no puedo evitar contar en mi blog la experiencia alucinante vivida hoy.
Un revista de moda - sí, también leo revistas de moda - me propone posar para una sesión de fotos con la joya de mi vida. Digo que sí, porque digo que no a muy pocas cosas, y esta vez agradezco a los hados mi decisión. Llego al lugar de la cita y allí me espera un peluquero - maquillador que me transforma en alguien que se parece a mí, pero mucho más guapa, mejor peinada y más glamurosa. Y luego llega una estilista y me prueba un vestido de Valentino, otro de See by Chloe y otro de Missoni. Al final se decide por el tercero, un vestido negro con escote "palabra de honor" que me hace parecer estilizadísima. La ropa cara es lo que tiene: hace milagros. Me prueban unos zapatos de Jimmy Choo con unos tacones de vértigo, y unas sandalias de Prada que me quedan pequeñas, pero me aguanto, porque son preciosas, y total es sólo para un rato.
Dos fotógrafos me colocan para posar con una pulsera maravillosa que perteneció a mi abuela, y luego me enseñan el resultado. No soy yo, pero me encanta.
Ya sé que resulta superficial, pero no todos los días tenemos que hablar de Pavese, de Baudrillard o de los ausentes del Nunca Mais. La ventaja de tener un blog propio es que puedes hablar de lo que te apetezca, incluso de frivolidades, de zapatos imposibles y de vestidos de Missoni.

lunes 16 de julio de 2007

A casa desde casa

Vuelvo a Madrid desde Galicia. Qué gusto tener dos patrias. En mi otra tierra, lluvia y frío. En Madrid, bochorno de julio y un montón de cosas por hacer.
Las noticias se acumulan, igual que en Ibiza se acumula el fuel. Me pregunto donde están los NuncaMais. Pero ahora ya no hay dinosaurios que derribar de la poltrona y, en consecuencia, las manifestaciones están de más. Qué importa que el fuel - ya no se llama chapapote - amenace las playas de mi infancia. A los seis, a los siete, a los ocho, nueve,diez años pasábamos los veranos en Ibiza, que era entonces una isla loca donde rotundas nudistas se tomaban el aperitivo codo a codo con las parejas de guardias civiles que vigiliban la playa. Eran otros tiempos para todos.
Leo en el diario que un juez quitará la custodia de su hijo a un padre que lo llevó a correr los toros en los sanfermines. El crío tenía once años, y supongo que estabaencantado de participar en el encierro. Ese niño no ha tenido tiempo de leer a Hemingway, pero ya conoce la delgada línea que separa el riesgo del peligro de manos de un padre majadero. Mientras, a muchos kilómetros de aquí, en India, un batallón de niñas consiguió echar a perder la boda de una compañera de clase que acababa de cumplir los trece años. Las niñas abortaron el intento improvisandouna manifestación que interrumpió el casorio. Qué distinto es el mundo según donde se nazca. Esa niña salvada por las suyas estaba condenada a casarse con un hombre mayor a la que había sido vendida. Y en nuestro supuesto mundo civilizado, un padre da la mano a su hijo y lo pone delante de un bicho de cuatrocientos kilos y dos cuernos como dos soles.
Ya lo he escrito otras veces: la vida es un lugar muy raro.

viernes 13 de julio de 2007

Fotos

Me paso una hora larga hojeando el libro de Discovery Channel que acaba de regalarme mi amiga Belén, y me digo, una vez más, que el mundo es ancho y ajeno, como escribió Ciro Alegría.
Me llegan los billetes de tren, de avión y reservas de hotel. Si entra algún virus en mi ordenador, mis vacaciones y mis obligaciones veraniegas se irán a hacer gárgaras. Esa manía de economizar papel me está matando.
El cuento de Pavese está acabado, rematado y enviado. Con casi 22 páginas, me temo que se me ha ido de madre, pero Fernando dice que no habrá problemas. Recuerdo el título de uno de sus poemarios: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos". Palabras hermosas y tan terribles que provocan casi un escalofrío.
Esta tarde, regreso a Toledo para la clausura del Curso de Escritura, un proyecto de Espido, que no sé de dónde saca el tiempo para hacer - para hacer bien - todo lo que hace. Y mañana, a La Coruña. Una boda. La tercera en lo que llevamos de año, y aún quedan dos. Para que luego hablen de la falta de interés por el compromiso.

Addenda a la lista de ayer: "los cuadros de Laxeiro y de Murado, el "Arando cedo" de Tino grandío, las almejas de Carril, el viento del norte de Elena Quiroga, las mariscadoras de Valdoviño, el pasaje del Pedrido, la torre de los Moreno en Ribadeo, la Maruxaina de San Ciprián, el lobisome, el bosque animado de fernández Flórez, los artíclos de Julio Camba y las recetas de Picadillo".

Habrá más.

jueves 12 de julio de 2007

Para ir terminando

... de cualquier cosa, de hecho, excepto del tema de la invasión linguística, la longa noite de pedra, el pobre asoballado por el señorito de ciudad... hay tantas otras cosas en el mundo / un instante cualquiera es más profundo / y diverso que el mar... (Borges dixit). Pues sí, aunque quedan colgadas en mi blog, para una próxima edición de la antología del disparate, unos cuantos aforismos de gran calado sociológico e intelectual. Reconozco mi debilidad por las declaraciones de uno (no recuerdo la firma) que dice que vive en Estados Unidos, y que allí sólo hablan en castellano los friegaplatos y los albañiles, y que a él lo que le vino bien en la patria de los Bush fue hablar gallego, porque como se parece mucho al portugués le daban trabajo en oficinas donde era indispensable el conocimiento del idioma de Pessoa. Resumiendo, que en USA el castellano sólo sirve para hablar con los pobre, y que es mucho más útil manejarse en galaico - portugués, porque ya sabemos todos que las clases dirigentes americanas provienen de Brasil y Portugal, al margen de los que llegan de Guinea - Bissau. A ver, que yo también tengo mis contactillos en tierras americanas: en estados Unidos, el que es listo de verdad acaba siempre bien colocado, así hable en swahili. Y lo de la utilidad de los idiomas es algo bastante relativo. No voy a negar que para algunos ha sido utilísimo manejarse bien en gallego, a ver si no de qué iban a publicar determinados bodrios o estrenar bajo la cuerda pesebrera de la subvención determinadas obras de teatro. Por eso cada cual habla de la feria como le va en ella. Y vuelvo a decir, para los duros de mollera, que no odio la cultura gallega, pero tengo derecho a manifestar mi preocupación por la metamorfosis que está sufriendo desde que, ya años ha, Manuel Fraga y su fiel escudero, Jesús Pérez Varela, intentaran - con mucho éxito, como se vio - tapar la boca de algunos pseudointelectuales a golpe y porrazo de ayuda oficial. Se pusieron así los cimientos de una cultura artificial, que necesita desesperadamente de las ayudas de la administración para seguir subsisitiendo. Y eso, pique a quien pique, no es "la cultura gallega", sino un chollo para un puñado de mediocres que serían incapaces de vivir sólo de su trabajo y su talento, y necesitan de la inyección de las arcas públicas para tirar para adelante. Y como resulta que a esas arcas públicas yo también contribuyo pagando religiosamente mis impuestos, tengo todo el derecho a meterme con el funcionamiento de la máquina, y más desde un blog que mantengo yo.
Esa cultura gallega que supuestamente quiero cercenar tiene más años que la orilla del mar. Cultura gallega es Rosalía, y es Valle Inclán, y el Mariscal Pardo de Cela, y la muiñeira de Chantada, y los poemas de Pondal, y los personajes de la Pardo Bazán, y el territorio mítico de Castroforte del Baralla, y una noche de estrellas en el Cebreiro, y las zamburiñas, y el olor de las xestas, y un concierto de Carlos Núñez, y una canción de Luz Casal, y toda la mala leche de Camilo José Cela, y los pazos de Ulloa, y los jardines de camelias, y los escritos de Paio Gomez Charinho, y las cantigas de escarnio e mal dicer, y la lluvia en Santiago, y el pórtico de la gloria,
y doña Inés de Castro, que le birló el marido a una reina. Cultura gallega es la plaza del Obradoiro, y los cuentos de aparecidos de Ánxel Fole, y las navajas, y la niebla alrededor de la Isla de La Toja, y los urogallos de los Ancares, y Cristina Pato echándose una gaita al hombro, y cada palabra que escribió Murguía, y el himno que casi todo el mundo canta entre dientes hasta que se llega a aquello de "Fogar de Breogán", y los torques celtas, y la playa de Riazor, el Dépor y el Celta, el pulpo á feira, las fiestas de San Froilán, las romerías del Naseiro y del San Roque, las olas preñadoras de A Lanzada, los muertos de San Andrés de Teixido, las mouras, las meigas, la santa compaña, cualquier poema de Luisa Castro, todas las novelas de Ramón Pernas, Lola Beccaría, Blanca Riestra, Alfredo Conde, Susana Fortes, Marina Mayoral y de una servidora. Cultura gallega es la rapa das bestas y los primeros compases de "Non chores, Sabeliña", las casonas de los indianos, las cartas y los cuartos que mandaban los emigrantes desde el otro lado del mundo, la cerámica de Sargadelos, a lingua das mariposas, a herba moura y trece badaladas o las que hagan falta. Cultura galega es unha noite na eira do trigo, y la rianxeira, y un sol de carallo, y las tartas de Santiago y de Mondoñedo, la muralla de Lugo, las Burgas, y el edificio del Ayuntamiento de La Coruña. Es el faro de Finisterre, y el albariño, y las viñas de la Ribeira Sacra, y las chaquetas de Roberto Verino y los trajes de Antonio Pernas y las camisas de Adolfo Domínguez. Es el sistema de sitribución de Inditex, el ruido del pandeiro, el azabache bordado en los trajes regionales, las vieras al horno o no, cada una de las rocas de la Costa da Morte, la lucidez eterna de Isaac Díaz Pardo, la actividad filantrópica de Rosalía Mera, la fundación Barrié, los catamaranes que cruzan el cañón del Sil, el ciclista que ganó el Tour de Francia meses después de entrar en París, Amancio y Darío Villanueva, Xesús Alonso Montero, Carlos Casares y el santuario de Vilar de Donas.
Hay más cosas, pero ya las incorporaré a la lista. Todas tienen algo en común: si un día llegaran las vacas flacas, si se cerrasen los generosos grifos de las subvenciones, esas cosas seguirían existiendo. Y con esto, al menos de momento, se zanja la cuestión.

miércoles 11 de julio de 2007

El día después

Mañana intensa, después de la noche de ayer. Sigue entrando gente en el blog, y no me parece mala cosa.
En dos horas me marcho a Toledo, invitada por Espido Freire para participar en un taller literario. Esta noche he dormido poco: la experiencia galvanizadora de los insultos me proporcionó una energía desconocida, y he conseguido lo que parecía imposible: rematar el cuento sobre Pavese que me había encargado Fernando Marías. Me acosté de madrugada con una confusa sensación de triunfo, pues la historia se me había atascado y llegué a pensar que no iba a poder terminarla en el plazo previsto.
Leo "El arte de la ficción", de Lodge, por recomendación de mi querido Rafael Reig, que se lo ha leído todo, y aprendo muchas cosas que no sabía que sabía. Por cierto, recomiendo a cualquiera que entre en su blog, un prodigio de ingenio y sentido del humor. Como el propio Reig.
Ato cabos para el curso que dirijo en la Universidad de Verano, en Baeza, durante la segunda semana de septiembre. No voy a negar que detesto las cuestiones administrativas, pero es una parte del trabajo y hay que hacerla. Y cuanto antes, mejor.
Mi blog de ayer tuvo record de visitas y de insultos. Da gusto tratar con esta gente: si llevas la contraria, eres una fascista. Así de bien salen las cuentas. Por cierto, la gente suele quitar de sus blogs las frases insultantes. Yo no voy a hacerlo, sobre todo porque conservarlas es una buena forma de retratar a sus autores.
Hay uno que me invita a ficar na Espanha. Es algo que hago desde que nací, macho, salvo cuando me doy una vuelta por otros lares para airearme, comprar cosas y hacer fotos. Manías que tiene una. Mal que te pese, eres tan español como yo. Puedes decir que no te sientes así - yo tengo un colega que dice que viene del planeta Orión - pero en tu pasaporte pone España y así será per secula seculorum. Así que te aguantas, chaval. Me quedo en Madrid porque me apetece, hasta dentro de tres días, que me voy a La Coruña a comer percebes. Luego vuelvo, me marcho otra vez... en fin, una gozada.
Otro señor me dice que me falta fósforo y tiene la amabilidad de enviarme su foto. Mil gracias, caballero. Sobra el insulto, pero qué le vamos a hacer. Y el fósforo lo tengo en niveles más que aceptables, y a las pruebas me remito.
No odio "lo gallego". Critico la política lingüística de la Xunta, nada más. No exageren las cosas, hagan el favor. Hablo gallego bastante bien - mejor que la mayoría de los que me escriben, dicho sea de paso - y leo en gallego con bastante frecuencia. Simplemente manifiesto mi preocupación por el hecho de que se reduzca la enseñanza de castellano a las horas de plástica y educación física, donde todo lo más que se va a oír es "chaval, cuidado con las témperas, que te vas a manchar el mandilón" o "Manolito, esos abdominales te han salido bordados". El proyecto no me convence y ya está. Si a ustedes les parece bien, perfecto. Pero dejen que yo diga al respecto lo que se me antoje. ¿O piensan ustedes que la libertad de expresión es unidirecional, en plan: "yo hago lo que quiero y tú te callas?
No me hace falta proclamar mi afecto por Galicia, porque tampoco proclamo el que siento por mi padre o por mi novio. Y a pesar de la tirria de los que ayer me escribieron, sepan que en Galicia mis libros se venden mejor que el pan caliente. Será que el cariño es mutuo, mira que bien.
Por cierto, si tanto me desprecian, si tanto me colocan en la categoría de criminal, no entiendo por qué pierden el tiempo entrando en mi web ni leyendo mi blog, menos aún interviniendo en él. Pero, por favor, sigan escribiendo. Es bueno tener alguna actividad intelectual, la que sea, en gallego, en castellano o en finés.Yo haré lo propio. Y encima, a mí me pagan. Anda que no tengo suerte. Eso sí, mírense la normativa, que con el gallego que utilizan no se podrían apuntar ni a los retenes contra incendios.
Como dice mi admirado Arcadi Espada, seguid con salud.

martes 10 de julio de 2007

En mi Galicia natal, Quintana y sus chicos han decidido que el galego se imponga en las escuelas. Eso sí, como son tolerantes y comprensivos, permitirán que se impartan en castellano materias esenciales, como plástica o gimnasia. Se debe aprender mucho idioma en las clases de educación física, uno, dos, izquierda, derecha, paso ligero, ar.
Los mismos que han encontrado en el idioma el mejor refugio para su mediocridad de nacimiento pretenden crear muros cada vez más altos. Quieren crear generaciones enteras incapaces de manejar el castellano. O, lo que es lo mismo, impedir a los míos manejar como yo manejo un idioma de hablan cuatrocientos millones de personas. Esto es el mundo al revés: los institutos Cervantes a tope en el Líbano, en Pekín, en Varsovia o en Nueva York, y en La Coruña aprendiendo castellano en la clase de manualidades, manda carallo. Y, por cierto, ya tenemos galescolas, ya se sabe, la versión enxebre de la grata ikastola vasca, donde ni una sola palabra del pernicioso castellano se colará en el vocabulario de los tiernos infantes.
¿A quien perjudica esta historia? A mí no, vive Dios, que tuve la suerte de vivir mi adolescencia en otra época en la que se llamaba al pan pan y al vino vino, y que no me vengan con cuentos da terra asoballada, porque yo tuve un profesor que daba la clase de física en gallego y no se hundía el mundo. Yo hablo catastellano estupendamente y me defiendo bastante bien en gallego. A los adolescentes de ahora les pasará lo contrario: hablarán un gallego académico y un castellano pasable, que, desde luego, no les será suficiente para abrirse camino fuera de Galicia. Qué gran operación la de los nacionalistas. Qué gran idea la suya. Cerremos fornteras. Levantemos muros. Que nadie salga y, lo que es más importante, que nadie entre y nos repartimos todo nosotros. La pregunta es ¿qué es lo que se van a repartir? y, sobre todo ¿quedará algo que repartirse entre la estrechez de miras y la mediocridad imperante?

lunes 9 de julio de 2007

Ha sido uno de esos lunes en los que cunde el tiempo. Trabajo por la mañana, una hora para hacer gestiones - incluído recoger la ropa del tinte, que es algo tan engorroso como cortarse las uñas de los pies - una cita para comer, más trabajo por la tarde, otra cita... recién llegada a casa, me afano en pasar a mi nuevo ordenador algunos archivos que tenía en el antiguo. Confieso que el ejercicio despierta en mí una nueva forma de melancolía: en mi viejo ordenador escribí todas mis novelas. Lo había comprado en 1996 y me había costado 200.000 pesetas. Pesa como un muerto y de tanto darle a la tecla se me han borrado casi todas, pero el bicho se portó durante diez años y nunca me dio un problema. El año pasado lo cambié por un modelo nuevo, ligero y bonito, por el que pagué exactamente lo mismo: 1200 euros. Pero ahora veo este pobre mostrenco condenado a la jubilación, o más bien al ostracismo, y me da pena. Debo estar haciéndome mayor. Cualquier cosa me pone ñoña.
El otro día escuché que dos crías de ocho años habían raptado a un bebé para pedir un rescate. Las trincaron, por fortuna, y tuvieron que devolver al chaval. Y yo me pregunto ¿qué se hace con esas dos aprendices de delincuentes?
Preparo mi viaje de vacaciones: once felices días en la costa Oeste de Estados Unidos. Boston, Chicago, Filadelfia y.... New York, New York, la ciudad que amo sobre todas las cosas, mi tierra prometida, mi Shangri - La... En Chicago me espera mi adorado Eduardo y su apartamento con vistas, en Filadelfia, Joanna y su sexto sentido para las gangas... Y lo mejor es que faltan apenas seis semanas. Bendito sea el dolar, que sigue en caída libre, y las nuevas líneas de Iberia, que permiten encontrar vuelos baratos. Ya sé que no está de moda reconocerlo, pero adoro Estados Unidos, sus hamburguesas XXL, las cocacolas grandes, los perritos calientes y los desayunos a tope de colesterol. Los americanos son cordiales - no todos se apellidan Bush - y, a pesar de su justa fama de país aburramiado, no encontrarás una oferta cultural como la que se brinda a diario en las principales ciudades de Estados Unidos. Falta poco, pero a veces me parece que aún me falta demasiado. Ha sido un año feliz, pero muy largo, y empiezo a suspirar por unas largas vacaciones.

sábado 7 de julio de 2007

A saltos

Ayer, todo el día en Vigo para la Feria del Libro. Los organizadores interpretan mal mi buena disposición en cuanto a los horarios - "no me importa la hora, buscad un vuelo barato" y me sacan un billete para las siete de la mañana, cuando no se me necesita hasta las ocho de la tarde.
Me instalo en el Bahía, un hotel con solera y hermosas vistas que pide a gritos un lavado de cara y un cambio en la decoración sesentera. Pero el espectáculo desde la ventana compensa el horrendo suelo de terrazo y las colchas de flores. Estoy en el piso nueve, y tengo todo el Atlántico a mis pies.
Para aprovehcar el tiempo, visito la exposición de Tamara de Lempicka en la Fundación Caixa Galicia. Soberbia la instalación, muy adecuada la selección de obras pictóricas, algunas joyas y figurines de moda. Y, con las felicitaciones, un tirón de orejas a la comisaria española de la muestra, Eva Ruiz: ¿cómo es posible que en los textos explicativos se llame "aros" a las calas, la flor de las Rías Bajas por excelencia? ¿Es que acaso ha traducido directmente del in´glés ("arum") el nombre de la flor preferida de Lempicka? ¿Por qué ninguno de los gallegos implicados en el tinglado advirtió del error? ´
Después me encuentro con Alma, una amiga de la adolescencia, con quien comparto una tarde feliz de recuerdos de Instituto. Alma se casa en agosto, y juntas vamos a comprar las guías para su viajes de bodas. Cuando se marcha, dejándome instalada en mi puesto de firmas, siento algo parecido a una nostalgia amable.
Es difícil no echar de menos las cosas que sabemos que hemos perdido para siempre.
Empiezo a leer "El ´septimo velo", de Juan Manuel de Prada, y me ratifico en lo que he dicho otras veces: la suya es la prosa más pulida de esta generación que compartimos.
Esta mañana, el despertador ha sonado a las seis y media. Me quería morir: no estoy hecha para madrugones. Levantarme a las nueve es uno de los privilegios de mi oficio, y creo que no lo cambiaría por ningún otro.

miércoles 4 de julio de 2007

Las edades

Leo una información sobre los terroristas de Londres. Ninguno de ellos tenía más de treinta años, y todos contaban con estudios de medicina. Uno no puede por menos que preguntarse qué idea, o que dios, tiene en la cabeza alguien de esas características para morir matando a personas que ni siquiera conoce. He leído algunas historias sobre terroristas suicidas - la última, "El edificio Yacobian" - y todas hablan de la misma triste formación del pseudomartir: pobreza, miseria, lavado de cerebro en la "madrasa", y al final el cinturón de explosivos y la muerte. Pero los aprendices de asesinos de Londres no daban ese perfil de marginación absoluta.
Ayer por la tarde visité la exposición de fotografía neorrealista dentro el certamen de Photoespaña. Hay imágenes suficientes como para pasear conteniendo la respiración. Conocía algunas por otras muestras, o por algún reportaje de los suplementos dominicales - una, "Los italianos se giran", de Mario de Binzi, verdadero monumento al machismo imperante en la italia de los cincuenta - pero descubrí otras que no había visto nunca, como una instantanea de Cattaneo tomada en las calles ardientes de Nápoles: media docena de chiquillos medio desnudos enfilan sonriendo una escalinata bajo el sol de la ciudad. Uno puede sentir el calor en los cuerpos de los niños, y en la envidia de los adultos que les rodean mientras se ven obligados a cubrir sus propios esqueletos sudorosos. En otra foto, "Gente del sur", de Nino Migliori, aparecen unos hombres vulgares, vestidos en camiseta, que fuman y beben con desgana en el café de un suburbio. Tres de ellos son de una belleza casi insultante, pero juraría que ni siquiera se dan cuenta. Probablemente nunca hayan salido del barrio, menos aún de la ciudad, y su hermosura ha acabado por volverse indiferente a los ojos de quienes les conocen desde niños. La costumbre es así.

martes 3 de julio de 2007

Más cosas

Mamen me reprocha a través de terceros que no la mencione en mi blog. Cuestión de tiempo, nada más. El sábado celebramos su cumpleaños, y entre regalos - no te quejarás de las sandalias - y copas, acabamos hablando seriamente. Eso es lo malo de las fietas, que uno empieza tomando cañas y termina en debates que se prolongan hasta el día siguiente. Ay, Mamen, qué complicada es la vida a partir de los 36...
Acabo de leer en el periódico la toma de posesión como alcadesa de Regina Otaiola. Ya lo cantaba la zarzuela "si las mujeres mandasen..." Yo no sé qué pasaría si mandasen las mujeres, pero el caso es que a un pueblo vasco ha tenido que llegar una mujer con sus cosas bien puestas para sembrar el orden y descolgar las fotos de unos asesinos de la fachada del ayuntamiento, que tiene bemoles la cosa. Me pregunto yo como debe ser la vida en eses pueblos. Cómo se desarrolla una jornada electoral - si, esos días que dicen los cursis que son "la gran fiesta de la democracia". No sé de qué clase de fiesta estamos hablando, porque me temo que en Lizarza el día transcurre a base de amenazas, insultos y coacciones. Divertidísimo, vaya. Eso sí, la señora Otaola se ató los machos, se presentó y ganó, y ahora toma posesión en un ambiente demencial. Eso sí, las fotos de los etarras ya están en la basura. Regina, que tengas suerte. La vas a necesitar. Porque de lo otro, de reaños, es que vas sobrada.

lunes 2 de julio de 2007

Mala tarde

Me entero de la muerte de seis turistas españoles en Yemen. Definitivamente, el mundo se ha convertido en un lugar complicado, con zonas proscritas, con lugares que el sentido común desaconseja visitar.
Hace tiempo que acaricio la idea de un viaje a Líbano. Este año, en San Jordi, Maruja Torres se ofreció a hacerme de guía en mi visita a Beirut, y mientras me hablaba de la ciudad y de sus gentes yo empezaba ya a buscar fechas para mi traslado. Mentiría si dijese que los recientes acontecimientos no me hacen recelar del viaje. Claro que ¿qué lugar de la tierra es ahora verdaderamente seguro? Londres está colapsado por la amenaza de Al Qaeda. Los aeropuertos americanos son un caos del que no tendré más remedio que disfrutar este verano. Y sobre las ciudades españoles pende como una espada de damocles las consecuencias del fin de la tregua (¿?) de ETA. ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos quedamos en casa esperando que nadie tenga el mal gusto de poner la bomba de turno en el hueco de nuestra escalera? ¿Nos liamos la manta a la cabeza y seguimos con nuestros planes? ¿O bajamos la cabeza y pedimos perdón a todo quisque, a los islamistas radicales por la camisa sucia de Isabel la Católica, a los etarras por las delirantes ofensas a euskalherría, a moros y cristianos, para que nadie se ofenda?
Escucho las malas noticias y pienso en todas las cosas buenas que están aguardándonos en un lugar del camino. Pienso en la libertad que me brinda la civilización occidental, donde nadie pone en duda mis derechos sólo por el hecho de ser mujer. Me alegro de poder llevar el cabello suelto y los vaqueros apretados, y de enseñar cuando quiera las piernas y hasta el alma. Pienso en la libertad y el privilegio de poder elegir, y también que hay muchos que no están de acuerdo con mi forma de vida, y por eso ponen bombas y se inmolan pensando en un paraíso que, si existe, no lo hará para ellos.Y pienso también en el Líbano, y en Maruja Torres hablándome de las noches beirutíes y de los bares donde sólo se puede beber Johnnie Walker Green Label, por si las moscas. Diciembre es un buen mes para Beirut ¿verdad, Maruja?

Otra semana

Trabajo en un cuento sobre Pavese que me ha pedido Fernando Marías para un proyecto suyo. En su momento fui una buena conocdora de la obra del italiano, pero he perdido fuelle y memoria y voy a necesitar un buen repaso.
El barrio sigue oliendo mal, aunque los operarios se emplean a fondo con mangueras y demás. Hablo por teléfono con Eduardo Mendicutti, y ambos estamos de acuerdo en que si las cosas no cambian esto va a acabar mal: el orgullo gay convertido en una bacanal cutre de calimocho y alcohol de garrafa. Puag.
El viernes me voy a Vigo a firmar libros. Estoy a la espera de que me confirmen detalles, porque hasta ahora sólo tengo un billete de avión de ida y vuelta. Claro que con eso debería bastarme. Me gustan las Ferias del Libro. Me gusta tener la ocasión de hablar con lectores. Ahora acaba de salir mi libro en versión bolsillo. Demasiado pronto, en opinión de muchos. La gente no entiende que en este caso los autores tenemos las manos atadas: nadie pregunta, las decisioes no las tomamos nosotros. ¿Demasiado pronto? No lo sé. Me consuela pensar que todos los que no se acercaron al libro por una cuestión económica tienen ahora una segunda oportunidad. Son sólo ocho euros para más de quinientas páginas de texto. Que nadie diga que leer es caro.

domingo 1 de julio de 2007

Paciencia infinita

Eso es lo que tenemos los vecinos de Chueca durante estos días. Nada que objetar a las celebraciones del Orgullo, que me parecen necesarias, divertidas, coloristas y justas. Pero en estos días mi barrio se ha convertido en la sede de un macrobotellón donde no tienen cabida las reivindicaciones de ningún colectivo, y si las borracheras, las vomitonas y la basura.
Hoy por la mañana salí a dar una vuelta por las calles vapuleadas. Había un general ambiente de resaca, y un olor ingrato que vivía en algún lugar de la memoria. No me costó llegar al recuerdo: mi barrio olía exactamente igual que las calles de La Habana en el inclemente ferragosto del Caribe. La basura fermenta al calor en cuestión de horas, en Cuba los servicios de limpieza son escasos y los de Madrid, aunque funcionan bien, no dan abasto en Chueca.
La fiesta aún no ha acabado, como si alguien quisiese poner a prueba la paciencia infinita de los vecinos. Es domingo, y la música del escenario empezó a sonar a las ocho de la tarde. Desde esa hora, el salón de nuestra casa se convirtió en la sucursal de una casa de locos. Llevamos cinco días de fiesta. Hoy teniamos perfecto derecho a una tregua, a poder leer, ver la tele, echar una siesta de perro... En fin, es lo que hay.
Marcial ha colgado en el salón el cuadro que le regalé: una fotografía soberbia de los rascacielos de Nueva York sometida a una técnica de ploteado. Lo he ocmprado en una galería de arte, y lo hicieron a mi gusto. Les dije que quería una fotografía de Nueva York con los colores de una puesta de sol. El resultado es increíble, pero ahora, cuando miro el cuadro, me doy cuenta de que no es un crpúsculo, sino un amanecer, lo que hay representado. Tanto mejor.